Lo que piensa tu hijo de ti si eres hiperprotector

¿Llevas muy mal que tu hijo sufra? ¿Actúas para evitarle cualquier malestar? ¿Priorizas ente todo la dulzura y el cariño? Si te quitas la comida de la boca para dársela, quizás deberías saber cuál es su punto de vista.

¡Alerta! Artículo muy duro. No te lo tomes al pie de la letra.

Este artículo exagera la realidad para llamar la atención sobre el daño que puede hacer la hiperprotección a las relaciones entre padres e hijos/as adolescentes. En ningún caso se le debe dar valor científico o predictivo. La realidad de las familias es siempre mucho más compleja de lo que puede explicarse en el artículo de un blog.

¿Qué hay de malo en el amor? Es lo que necesitan todos los niños/as. Yo te doy todo lo que necesitas, para que así aprendas a ser bueno/a y dárselo a los demás. Te disciplino sólo a través de mi ejemplo.

Me preocupo por qué comes, por tu aspecto, por tu éxito escolar, porque tengas amigos y hagas deporte. Te pregunto a dónde vas, y con quien andas.me interesa tu vida, y así me anticipo a que te pueda pasar algo malo. Quiero que sepas que me tienes a tu lado para lo que necesites. Me encanta cuando me pides ayuda y yo te la presto.

Es sorprendente la cantidad de padres hiperprotectores que acaban llegando a los servicios de protección de menores

Llevo mal hacerte afrontar las consecuencias de sus actos. Aborrezco el castigo, eso es cosa de gente autoritaria, que está mal de la cabeza ¿quién soy yo para hacerte ese daño? No te empujaré nunca contra tu voluntad para que repares el daño que has hecho. No puedo verte sufrir, lo paso fatal. Pero como tenemos una relación estupenda, con un pequeño gesto es suficiente para que pienses sobre todo ello. Así me quedo tranquilo/a, seguro que no vuelves a equivocarte con eso.

Muchos padres hiperprotectores viven con la ilusión de que su hijo valorará los esfuerzos que están haciendo. Pero provocan reacciones muy diferentes

Tu madre/padre y yo lo tenemos claro. Tu presente y tu futuro está por encima de nuestras cosas. Vivimos para ti, y para que disfrutes de la vida como te mereces. Te lo damos todo para que puedas estar a la última moda, para que no te sientas menos con tus amigos.

A cambio sólo pido que me reconozcas un poco lo que hago por ti. Que aceptes mi superioridad y mi criterio. Docilidad y cariño. Es lo que me gusta. Si te opones alguna vez, que sepas que te vamos a seguir queriendo igual, que no vas a perder privilegios, pero que voy a sufrir con ello.

¿Qué piensas?


Pues demos voz a su hijo/a…


¿Sabes lo que pienso de ti? Que eres débil. Que no tienes lo que hay que tener. Te veo como una montaña de gelatina titubeante, que no podrá protegerme si de verdad corro peligro. Siento tu miedo, y lo arrastro pegado al cuerpo.

Muchos niños y niñas sobreprotegidos albergan sentimientos de rabia hacia sus padres o madres, que en los casos más extremos pueden derivar en violencia filoparental

Me avergüenzo de ti. No quiero que estés con mis iguales. Estás tan pendiente de mí que sólo transmites preocupación y agobio por chorradas. Y lo que es peor, con tu actitud me haces sentir ridículo, infantil, inútil. Es verte aparecer y sentirme por los suelos. Me asusta pensar que —en el fondo— mis amigos/as se puedan estar riendo.

Todos nosotros creamos un relato que recreamos al estar con las personas que nos importan. Este relato se basa en lógica irracional de la mente, y no atiende a razones

educación-familiar-bola-hiperprotectorMe dan envidia algunos/as amigos/as míos. Pueden bromear u disfrutar con sus padres/madres. Hacer cosas juntos/as. Tú sólo me transmites complacencia y tristeza ¿y sabes qué? Todo lo que me ofreces no es más que un intento de ocultar que en el fondo no puedes con las cosas importantes de la vida.

Por tu culpa me siento un discapacitado social. No sé disfrutar de las relaciones de igualdad. En seguida pienso que las personas pueden hacerme daño. Entonces me pongo nervioso, y si es más débil lo aplasto, y si es más fuerte me someto como un ratón asustado. Sé que todo esto es absurdo, pero no sé hacer otra cosa.

Muchos adolescentes hiperprotegidos albergan sueños de omnipotencia que les alejan de la realidad a veces con consecuencias nefastas

Tu ejemplo me importa tres narices. No lo sabes, pero busco como referencia personas que son todo lo contrario. Me llaman la atención los/las matones, y los/as delincuentes. Los/las que se arriesgan, saltan al vacío y consumen drogas. Me gusta sentirme poderoso con ellos/as, aunque para conseguir tu afecto tenga que llevarme a alguien por delante. Ellos son la fuerza que necesito y que nunca encontraré en casa.

Recuerdo en caso de un chico que llegó a decir que quería cortarse con un cuchillo, con la esperanza de que su padre actuara para frenar sus actos

Y tú ahí sigues. Empanado/a. Crees que me transmites afecto y cariño. Pero en el fondo sé que lo único que quieres es vivir tranquilo/a. Si de verdad te importase me pararías, te enfadarías conmigo, me transmitirías con acciones que lo que me pasa te importa, que no estás dispuesto a dejarme ir por mal camino.

Los niños/as sobreprotegidos forman parte de lo que llamamos el “sufrimiento invisible de la infancia”, porque viven con familias que rara vez son identificadas como negligentes, sino todo lo contrario. Por eso la ayuda suele llegar tarde

Fantaseo con hacerte daño. Con arañarte y pegarte. A ver si de una vez reacciones. Nadie me mira con admiración o respeto. Y si alguien alguna vez se confunde y lo hace, no sirve de nada, porque en lo más profundo de mí mismo sé que soy un puñetero fraude.

Gracias papá/mamá por darme todo lo que quiero, y por estar siempre tan al tanto de todo lo que necesito.


Debo recordar de nuevo que este artículo exagera la realidad como recurso expresivo. Pero estos sentimientos suelen estar presentes en los/las adolescentes hiperprotegidos. Si tienes tendencia a actuar como estos padres, es importante que contemples también este punto de vista.

¿Te ha sorprendido el artículo? ¿Es lo que esperabas? ¿Añadirías algo más? Recuerda que puedes darle a “me gusta”, comentar y compartir si quieres que este mensaje llegue a más gente ¡muchas gracias!

Gorka SaituaAutor: Gorka Saitua Soy Pedagogo. He trabajado desde el año 2002 en el ámbito de protección de menores de Bizkaia, en la Asociación Bizgarri – Bizgarri Elkartea. En 2016 comencé con el proyecto educacion-familiar.com que me apasiona. Para lo que quieras, ponte en contacto conmigo: educacion.familiar.blog@gmail.com
Este artículo pertenece al blog www.educacion-familiar.com, antes www.indartzen.com. Si quieres saber más sobre nosotros echa un vistazo a quiénes somos y síguenos en nuestras redes sociales Facebook y Twitter, somos @educfamilia.

2 comentarios en “Lo que piensa tu hijo de ti si eres hiperprotector

  1. Un seguidor del blog nos ha hecho esta pregunta a través de facebook:

    “¿Esto no choca un poco con el dicho de los profesionales de : niño dependiente adulto independiente y La necesidad de sentirnos protegidos para poder crecer sin carencias afectivas? Aunque estoy de acuerdo en que la sobreprotección es mala…., ¿¿pero donde está la línea de sobreprotección??”

    Esto nos hace pensar que muchos de vosotros os habéis podido quedar con la misma duda. Así que ponemos a vuestra disposición nuestra respuesta:

    “Entendemos tu confusión porque el artículo que hemos escrito parece ser contradictorio con otras ideas expuestas. Pero no es así. En educacion-familiar.com apostamos por la calidad de las relaciones, lo cual se basa en una interpretación empática de las necesidades de los niños/as. Simplificando mucho, en interpretar bien cuándo necesitan CONSEXIÓN (apego) y cuando necesitan DESCONEXIÓN (exploración). Porque si les damos lo que necesitan en cada momento se sentirán tranquilos, seguros, y por tanto crecerán de la mejor manera posible.

    El problema que existe con los padres sobreprotectores es que ATIENDEN CASI EN EXCLUSIVA A LA NECESIDAD DE CONEXIÓN (apego) y muy pocas veces a la necesidad de desconexión (exploración). Y no lo hacen porque sus hijos o hijas sean lo necesiten, sino porque ELLOS MISMOS LO NECESITAN. Este desequilibrio a la hora de atender a las necesidades de sus hijos/as es muy peligroso, porque impide a los niños/as y adolescentes enfrentarse con las dificultades propias de su edad, y crecer solucionando los problemas ellos/as mismos/as. Además, los niños/as sobreprotegidos suelen percibir que sus padres actúan más guiados por sus propias necesidades que pensando en lo que ellos/as necesitan. Esto genera distorsiones en la relación que cursan muchas veces con agresividad, que puede manifestarse hacia fuera (conflictividad familiar) o hacia dentro (tristeza, culpa e incluso depresión).

    Por supuesto, los niños/as necesitan “SENTIRSE SENTIDOS” por sus padres. Pero este sentimiento depende de que se respete tanto su necesidad de apego, como de exploración. De todas formas, consolar a un niño/a cuando sus sentimientos le han superado y nos necesita, no es en ningún caso sobreprotección.

    Espero haber respondido a tu pregunta. Si te quedas con dudas o quieres completar esta conversación, háznoslo saber.”

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    1. Gorka Saitua

      Para ejemplificar esto podemos pensar en qué pasa cuando una persona nos ayuda sin que nosotros/as se lo hayamos pedido ¿qué mensaje nos transmite implícitamente? ¿cómo nos hace sentir? Así se pueden intuir mejor las consecuencias que este modelo de relación puede tener en un cerebro en desarrollo.

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