Sentir no está reñido con dar una estructura a las niñas y niños. Sentir no lleva necesariamente al caos, sino todo lo contrario: cuando una persona siente y se deja sentir, está generando una impronta sobre la que construir con solidez.
[…] Y además, ella lo había visto. Su tutora, su profesora preferida, a quien verdaderamente admiraba y respetaba, había sido plenamente consciente de su reacción y, ahora, tenía que enfrentarse a ella en su despacho. […]
[…] La información que nos permite identificar las necesidades que están satisfaciendo los posibles síntomas está codificada en esos pequeños eventos que llevan a una persona a recuperar algo de su sentido de agencia, su esperanza y su dignidad. […]
«El principal objetivo de toda intervención debería ser convertir al sistema nervioso autónomo en un aliado, en vez de en un enemigo»
FINALIDAD
Introducir a las y los participantes en las aplicaciones que puede tener la teoría polivagal para comprender los diferentes síntomas que emergen o pueden emerger, dotándoles de algunas herramientas prácticas para atenderlos, tanto durante las sesiones, como a través de mecanismos de evaluación y supervisión.
OBJETIVOS
Comprender los aspectos fundamentales de la teoría polivagal, tanto a nivel teórico, como experimentándolos en primera persona, es decir, en el propio cuerpo.
Comprender la naturaleza circular y relacional de los diferentes síntomas que pueden presentar niñas, niños y adolescentes en diferentes contextos, entendiendo el papel activo que pueden jugar en esas secuencias las personas que tienen asignada la función de cuidar y proteger, especialmente las figuras profesionales.
Ofrecer una mirada diferente acerca de los síntomas (conductuales, relacionales, internalizantes, etc.) que puede sufrir la infancia y la adolescencia, entendiéndolos como una forma efectiva de preservar la dignidad, la esperanza y el sentido de agencia en un contexto ecológico-relacional complejo.
Conocer algunas herramientas efectivas que se puedan aplicar para cambiar la mirada de las figuras profesionales hacia la infancia vulnerada o que sufre, y que permita transformar los círculos viciosos que sostienen el síntoma, en círculos virtuosos que permitan secuencias sostenidas de reparación.
[…] ¿Qué provoca más daño a la infancia, la presencia de estresores o la ausencia de seguridad? ¿Qué es realmente la desprotección infantil, un cúmulo de jodiendas o la imposibilidad de recuperarse tras estos eventos? […]
[…] No es extraño que, explorando con curiosidad y compasión —palabrejas que tanto uso— las sensaciones del cuerpo, uno lleve a estas personas a conectar con las sensaciones asociadas a ese dolor crónico, no para evitarlo, reducirlo o curarlo, sino para escuchar qué están pidiendo o el mensaje codificado en esa parte del cuerpo. Y ¡hostia! el dolor crónico que la medicina nunca, jamás, ha logrado doblegar, suele desaparecer como por arte de magia. ¡Puf! […]
¿Cómo reconocer como una historia de dignidad, protagonismo y esperanza las microinteracciones que se producen a través del cuerpo?
¿Cómo unir nuestra propia historia de dolor y la de las personas a las que acompañamos en una narrativa de esperanza?
¿Cómo sostener una mejor relación con los síntomas de sufrimiento?
¿Qué pasaría si aceptásemos que formamos parte de la secuencia de interacciones que sostiene el síntoma?
¿Y qué hostias podemos hacer con eso?
Ni puta idea. Aquí no hay gurús, ni pollas en vinagre. Pero sí podemos crear un espacio que nos permita sentir más curiosidad hacia lo que acontece, maravillosa y mágicamente, en ese gran olvidado que es el sistema nervioso autónomo.
Somos un cuerpo que se protege, unido a una mente que da un sentido narrativo a esa experiencia.
2. Haz un ingreso de 60 euros en la cuenta que te facilitaremos tras dar a «enviar» a este formulario. Pon tu nombre y apellido en el concepto del ingreso.
[…] Ante una situación como ésta, no es extraño que los hermanos o las hermanas se carguen de energía. Es la forma natural que tiene su cuerpo de prepararlos para enfrentar los retos que, al parecer, se les vienen encima. Y lo habitual es que arranque su respuesta de lucha. Una respuesta que no sólo denota incomodidad ante la situación que están viviendo, sino una clara voluntad para hacer algo, es decir, pasar al acto, y resolver lo que los mayores no pueden. […]
Debe estar conectado para enviar un comentario.