[…] Partamos de una idea: es mucho más probable que, a lo largo de nuestra vida, hayamos pasado más tiempo en el lugar de los agresores que en el de las víctimas. […]
Seguir leyendo «Acoso escolar: adultos a favor de los agresores»
[…] Partamos de una idea: es mucho más probable que, a lo largo de nuestra vida, hayamos pasado más tiempo en el lugar de los agresores que en el de las víctimas. […]
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[…] Pero, cada vez que imitaba a alguien, se despertaba una vocecilla dentro de mí. Una vocecilla que tenía tono de reproche y que me decía, y me repetía, que me estaba impostando a mí mismo, y que eso no estaba bien. Que las personas normales, que están bien, con suficiente personalidad, no hacen las cosas así. ¡No tienes personalidad! […]
Seguir leyendo «Una historia oculta tras el sometimiento y la imitación»
[…] Está dividida. Una parte suya, conectada con su propia historia de sufrimiento, le dice que ese niño está aislado y que está siendo maltratado; mientras que otra parte, más racional, le dice que no hay información objetiva que le obligue a proteger. […]
Seguir leyendo «Una maldición bíblica»
[…] En la historia de la gente que ha sufrido acoso, los grandes héroes, las grandes heroínas, no lideran ejércitos, ni tienen superpoderes. No visten calzoncillos por encima de las mallas, ni llevan capa. No se necesita demasiado coraje para salvar una vida. […]
Seguir leyendo «No se han inventado»
[…] —¿Te doy miedo? —le digo— No entiendo nada. Se supone que era yo quien tenía miedo de ti. […]
Seguir leyendo «Conversando con la vergüenza»
[…] Asier se encontró con un problema imposible de resolver. Él deseaba, con todas sus fuerzas, recuperar la relación con sus amigos, es decir, volver a tener un sentido de pertenencia en ese grupo; pero, cuanto más se esforzaba por lograrlo, más era etiquetado como incapaz, incompetente o loco. […]
Seguir leyendo «El vacío»
[…] La evaluación del acoso escolar y la articulación de medidas de protección no debería depender nunca de las supuestas intenciones o voluntad de las o de los perpetradores, ni mucho menos de profesionales cuya prioridad es vivir tranquilos y no meterse en problemas. Es el relato y la experiencia de las niñas y niños lo que debe predominar para protegerles rápida y eficazmente. […]
Seguir leyendo «¿Acoso escolar en infantil? ¡Pues claro, gilipollas! «
[…] Y le digo, también, que toda esa tensión que queda atrapada en el cuerpo durante el reflejo vagal dorsal, intenta buscar una salida, expresarse, movilizar las respuestas protectoras (lucha, huída…) que en otro lugar y tiempo no se pudieron activar, siendo lo lógico que se movilicen precisamente con las personas que les dan o sugieren cierta seguridad. […]
Seguir leyendo «Encontrarse en el dolor»Hoy os quiero recomendar el libro INVISIBLE de Eloy Moreno, sobre el #acosoescolar.
Ninguna tontería.
Menuda llorera.
Una de las cosas que más me ha llegado es cómo el protagonista y niño acosado crea recursos —en su caso un pensamiento mágico— para seguir sintiendo que tiene en control de la situación. Imagina que tiene el superpoder de hacerse invisible y, así, evitar el maltrato de su contexto. Algo que es coherente con lo que ve a su alrededor, dado que todo el mundo le hace el vacío, como si no se percatara de su presencia.
Este recurso #disociativo lo mantiene lejos de la realidad pero, hasta cierto punto, a salvo. Porque lo que le rompería de verdad, lo que es inasumible, es aceptar que toda la peña de su alrededor es consciente del maltrato que sufre, del que no puede protegerse, y nadie hace nada.
Esto me conecta con la experiencia de mi propia hija, en cuya escuela hay un niño que le pega. El otro día, al salir de clase, le pregunté qué tal le había ido, y me contestó:
—Bien, aita, HE CONSEGUIDO que no me haga daño.
Ya que hablamos del dolor invisible de la infancia, ojo con esto. Cuando escuchéis algo raro a una niña o un niño, como si tuviera el control de una situación que evidentemente escapa a su manejo, intervenid, porque probablemente sea el #autorreferencial asociado a al riesgo de #trauma.
Algo que le pasa al protagonista del libro, me pasó a mí cuando me aislaron mis iguales y, ahora, le pasa a mi peque.
¿Entendéis mis lágrimas?
Pues que sirvan de algo para proteger a la infancia.
Gorka Saitua | educacion-familiar.com
[…] En los comienzos de las pandillas, hay gente de todo tipo, pero unos destacan sobre otros porque tienen más sed de protagonismo, reconocimiento y poder, y luchan con intensidad para ejercer dominio sobre los demás. Estos personajes, lo sean o no, suelen tener ciertos rasgos narcisistas, y eso es justo lo que les lleva a hacer el esfuerzo necesario para alcanzar ese poder. […]
Seguir leyendo «Liderazgo narcisista contra los juegos de rol «
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