Proteger de la experiencia de maltrato

¿Qué hay que hacer con una niña o niño que SE SIENTE maltratado por sus iguales? Protegerlo, con independencia de los hechos. 

Trabajo con una niña cuya experiencia en el cole me preocupa bastante. Ella reporta que sus iguales le tratan mal, que le hacen bullying; mientras que sus profesores dicen que no es así, que en todo caso es ella quien agrede a sus compañeras o compañeros. 

Soy consciente de que, cuando hay alguna discrepancia entre la versión de las niñas o niños, y la escuela, hay que CREER A LOS PRIMEROS. A fin de cuentas, pueden ser los únicos que conozcan lo que está pasando, y las instituciones pueden tener muchos motivos para tapar o minimizar los episodios de maltrato hacia algún compañero. 

Sin embargo, este caso tiene una particularidad: que esta niña fue testigo en su primera infancia (0-3 años) de graves episodios de MALTRATO. Es decir, que vio como su padre dañaba sistemáticamente a su madre, tanto a través de amenazas e insultos, como de agresiones físicas, protegiéndose a través de mecanismos DISOCIATIVOS

Cuando una niña o un niño se apaga y se va a su planeta, tenemos que abrir muchos los ojos y proteger, aunque objetivamente no pase nada.

Sabemos que las niñas y niños que han sufrido violencia temprana difícilmente recuerdan los hechos, pero que lo ocurrido necesariamente queda grabado en la MEMORIA DEL CUERPO. A fin de cuentas, es la emoción la que fija la memoria; y el miedo tiene también un gran impacto en ello. 

Por eso, existe una hipótesis alternativa entre la versión de la niña («me agreden») y la de la escuela («no está pasando nada»), que es muy importante hacer explícita, porque casi nunca se contempla: que la niña esté REVIVIENDO a nivel corporal episodios traumáticos. 

Voy a tratar de explicarlo. 

La idea es que tenemos una niña que ha desarrollado la sensación interna de que el mundo es un lugar peligroso, en el que se agrede y se puede morir, con el añadido de que una no es capaz de prever el peligro. Está cargada, hipervigilante hacia esas señales sutiles que anticipan el horror: un ceño fruncido, una mala palabra, un insulto sutil, etc. Con un cuerpo que, cuando las recibe se desconecta para no sufrir. Pero que, esta desconexión está cargada de miedo, rondándole imágenes fantasmagóricas que no termina de entender. 

En ese estado, las cosas más pequeñas pueden activar esa disociación. Una mala contestación de una compañera, un límite que le pone un chico, o cualquier broma durante el juego, con el añadido de que las niñas, niños y adultos, muchas veces no comprenden qué es la disociación, y difícilmente le dan la respuesta que necesita: sus compañeros se alejan de ella, porque es rara y no responde, y el personal docente ejerce más presión diciéndole que juegue, que preste más atención o que se esfuerce más en las tareas. 

Al final, la experiencia de la niña es de MALTRATO. Es decir, de revivir experiencias muy dolorosas y que el entorno, lejos de proteger, ataque. 

Por eso, cuando le pregunté por sus relaciones en la escuela se me quedó como un palo: tiesa y rígida. Y por eso, cuando su madre ha empezado a intuir lo que le pasa, a la luz de la protección de ella misma disfrutó como víctima de maltrato, ha empezado a actuar con ella de manera diferente, dejando atrás los reproches y la presión, para centrarse en ser una base segura garante de comprensión y cuidados. Y por eso, ese buen trato le ha llevado a hablar con su madre recientemente y pedirle expresamente ayuda. 

«Me gustaría que hablases con el cole, porque lo estoy pasando muy mal», dijo. 

Menos mal que tenemos en frente a profesionales del sistema educativo sensibles, con ganas de ayudar y curiosidad por lo que vamos haciendo. 

Porque, ¿cuál es la clave para la intervención con esta niña?

Pro-te-ger-la. 

Repito: protegerla. Que igual no se me ha escuchado. 

Sí, me da igual lo que esté pasando. Hay que protegerla porque SU EXPEPRIENCIA es de maltrato. 

Si se descubre que los niños a los que ella señala la maltratan, habrá que imponer los límites a través de la intervención del mundo adulto.

Si se descubre que los niños a los que ella señala no la maltratan, habrá que sensibilizarlos. 

Pero, sea como sea a realidad objetiva, ella tiene que tener la seguridad de que puede REFUGIARSE en una figura adulta sabia, fuerte y amable, que la recoja y la cuide, y que le pueda ayudar a explorar sólo cuando ella haya liberado la tensión contenida en su cuerpo. Porque es ahí, en el alivio, donde podrá evaluar con más objetividad qué ha pasado, dando información al centro para que actúe coherentemente con los hechos. 

Y lo mejor de todo: si nos equivocamos con nuestra hipótesis, también sale ganando. No pasa nada malo. 

Igual que ha hecho su madre. 

Una madre que me reportaba, encantada, que sentía que estábamos haciendo magia porque su hija, por primera vez, se había atrevido a pedirle a un amigo que saliera a jugar con ella al parque, justo el día en el que su profesora le había dicho que, si se encontraba mal, tenía que cuidarse y no sentirse tan presionada por la tarea. 

Es lo que hace estar conectado con la emoción. Que la motivación aparece y las relaciones mejoran. 

Docentes, tenéis superpoderes para hacer magia. 

No os olvidéis de ello. 

Gracias. 


Referencias: 

BARUDY, J. (1998). El dolor invisible de la infancia: una lectura ecosistémica del maltrato familiar. Barcelona: Paidós Ibérica

BARUDY, J. y DANTAGNAN, M. (2009). Los buenos tratos a la infancia: parentalidad, apego y resiliencia. Barcelona: Gedisa

CYRULNIK. B. (2003). El murmullo de los fantasmas. Barcelona: Gedisa

GONZALO MARRODAN, J.L. (2015). Vincúlate: relaciones reparadoras del vínculo en niños adoptados y acogidos. Bilbao: Descleé de Brouwer

LEVINE, P. A. y KLINE, M. (2017) Tus hijos a prueba de traumas. Una guía parental para infundir confianza, alegría y resiliencia. Barcelona: Eleftheria


En este blog «caminamos a hombros de gigantes». La mayor parte de las ideas expuestas se basan en nuestra bibliografía de referencia.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es image.png

Autor: Gorka Saitua. Soy pedagogo y educador familiar. Trabajo desde el año 2002 en el ámbito de protección de menores de Bizkaia. Mi marco de referencia es la teoría sistémica estructural-narrativa, la teoría del apego y la neurobiología interpersonal. Para lo que quieras, puedes ponerte en contacto conmigo: educacion.familiar.blog@gmail.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s