Podemos pensar a las y los OFENDIDOS, no como rasgos, sino como PARTES PROTECTORAS que invitan a modelos de relación envenenados.
Podemos pensar a las y los OFENDIDOS, no como rasgos, sino como PARTES PROTECTORAS que invitan a modelos de relación envenenados.
Confundimos a menudo vergüenza y culpa. Y eso nos limita nuestra capacidad para valorar e intervenir.
Sobre [parte de] el dolor invisible que afecta a las personas que presencian el maltrato.
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—Vaya vergüenzas que tienes —dice en tono de reproche la persona extraña.
Pues no. No es vergüenza. Es MIEDO.