Sacudirse el miedo

[…] —Cuando nos metemos a la cama con emociones muy fuertes, como la que tu ayer sentías probablemente aquí, en la tripita —asintió levemente— la mente construye sueños a su alrededor, coherentes con lo que sentimos. Es como si nuestro cerebro, que es muy listo, nos ayudase a dar salida a esas sensaciones, creando un cuento para ello. […]

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No reconozco a mi hija/o

[…] Sea como sea, con la salvedad, quizás, de las neurodivergencias, esta proliferación de etiquetas, diagnósticos de salud mental —algunos de los cuales por definición son crónicos, fíjate qué burrada— y explicaciones que atribuyen toda la responsabilidad a las personas, omite una idea fundamental: que la desorganización afectiva de las personas no está tan relacionada con la adversidad temprana como nos gusta presuponer, sino que depende mucho más de la calidad de las relaciones y de los apoyos que puede disfrutar una persona en ese preciso momento. […]

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El crítico interno: un encuentro que no se puede evitar

[…] El crítico interno tiene dos facetas. Por un lado, nos recuerda todas las cosas que hacemos regular o mal, llenándonos de energía para que tengamos fuerzas para enfrentar todos estos retos; pero, por otro, nos repite todo lo que hacemos especialmente bien en relación a los demás, colocándonos en un pedestal e inflando nuestro orgullo más superficial. […]

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