[…] Pero también pienso que, si alguien se atreve a hablar así, habla muy mal de lo integrada que tiene la teoría sistémica, y de lo mal que está situado el contexto profesional al que se dirige, que tolera este tipo de burradas. […]
[…] Porque, cuando las personas que estaban friendo a sus semejantes en algo parecido a la silla eléctrica y veían que otra persona mandaba a tomar por culo a la autoridad, prácticamente el 100% se alineaban con la o el disidente, retomando la empatía o el sentido de la moralidad, negándose a continuar con el experimento. […]
[…] La trampa de los trapos sucios, a menudo, da inicio a una secuencia de acontecimientos que destruyen la salud mental de los más pequeños, siendo un factor de riesgo clave para trastornos psicóticos, es decir, para la pérdida de contacto con una realidad que se disuelve por momentos. […]
No sé muy bien cómo anunciarlo, pero ¡me van a dar un PREMIO! 👏👏👏
Madre mía, a mí, que no he ganado ni una carrera en la vida, y que siempre era de los últimos a los que se elegía para un partido de fútbol 😅
ASEDEM, la Asociación Española de Educación Emocional, reconoce así el esfuerzo que llevo haciendo 7 años para cuidar la comunidad de profesionales que se ha ido reuniendo en torno a www.educacion-familiar.com y que apuesta por hacer extensivo el concepto de los #Buenos_Tratos a las relaciones entre profesionales. Porque sólo si disfrutamos de relaciones comprensivas, reparadoras y que nos sirvan de refugio seguro, podemos estar en condiciones de acompañar el sufrimiento humano, sin ensuciarlo demasiado con nuestras mierdas. Unas mierdas que reconocemos que tenemos y, lo que es peor, que, en muchas ocasiones son lo que nos ha llevado —con mayor o menor acierto— hasta el puesto que ocupamos.
Un sufrimiento que condiciona y es condicionado también por las estructuras a las que pertenecemos, cuya dinámica y estructura no suelen tener en cuenta nuestras verdaderas necesidades ni las de las personas a quienes acompañamos, lo que hace imprescindible que las y los afectados nos organicemos, no sólo para cuidarnos, sino también para reconocer y erradicar cualquier forma de violencia institucional.
No soy muy partidario de los premios. Creo que exaltar el trabajo de algunos profesionales —normalmente los que no somos mejores, pero sí más visibles— puede contribuir indirectamente a invisibilizar los esfuerzos de otras personas que se parten el lomo igual o más; pero también tengo que reconocer que este premio me llena de energía para seguir perseverando en este trabajo no remunerado orientado a los cuidados, la denuncia y la divulgación.
Así que gracias, ASEDEM, por valorar mi esfuerzo, a pesar de todas mis meteduras de pata y subidas de tono, que no siempre son un ejemplo de una buena gestión emocional 😜
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El congreso tendrá lugar en Dos Hermanas (Sevilla), los días 30 de septiembre y 1 de octubre, y vas a flipar con la peña que ha sido invitada o premiada. Para ver el programa y detalles sobre las inscripciones, echa un vistazo aquí 👇
[…] Y eso articula, probablemente, un relato en el sistema nervioso autónomo de esta madre: “un día maté a mi hija, no pude hacer nada para salvarla; por eso, porque no soy competente como madre, ahora tengo que tener mucho más cuidado para no perderla”. […]
[…] Si empujan a la niña o niño a enfrentar sus miedos, pueden causarle un tremendo sufrimiento porque para la niña o el niño el objeto identificado como terrorífico se siente como una amenaza vital. Pero, si por el contrario, las madres y los padres optan por protegerlo ante esos miedos aparentemente irracionales, estarían reforzando la idea claramente irracional que la peque o el peque tiene de ese objeto como algo terrible, dañino o peligroso, yendo en contra del criterio de realidad. […]
[…] En este punto, la tentación está puesta en bandeja. Porque, de alguna manera, esa niña o ese niño tiene más que claro qué debe hacer para ir en contra de sus mayores y, a la vez, seguir perteneciendo al único sistema en el que puede sentir pertenencia y seguridad: repetir los patrones que, en su día, siguieron su padre y su madre, con el añadido, además, de que desde su lugar no se perciben como peligrosos gracias a la narrativa familiar que explica como ellos estuvieron en riesgo, pero salieron adelante. […]
[…] En este momento, ambos ganaban. Él tenía una pareja estupenda, simpática, guapa, amable; y ella estaba enamorada, había cambiado de vida y comenzaba a tener sueños y aspiraciones que jamás había pensado que podría llegar a tener. […]
[…] Porque, amigas y amigos, por mucho que nos pese, las escuelas, a fecha de hoy, están a años luz de interpretar los síntomas o el sufrimiento infantil desde una perspectiva vincular o relacional. Sencillamente, el personal docente, e incluso las orientadoras y orientadores —a menudo conductistas— no tienen suficiente formación para hacerlo. […]
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