[…] Vamos, que, si llegas jodida o jodido, lo más probable lo sigas estando una vez salgas por la puerta. Pero, quizás, de otra manera. […]
Seguir leyendo «Restaurar la pendulación natural del sistema nervioso: una prioridad incomprendida «
[…] Vamos, que, si llegas jodida o jodido, lo más probable lo sigas estando una vez salgas por la puerta. Pero, quizás, de otra manera. […]
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[…] Sé reconocer la vergüenza en cuando la veo. Tengo un radar de la pera. Y no me refiero a la que me provoca ver al completo mi cuerpo escombro, sino la que padecen otras personas, como, por ejemplo, el simio que casi me hostia. […]
Seguir leyendo «Morir en pelotas «
[…] Porque, en una sociedad de guerreras y guerreros, en la que se ensalzan valores como la obediencia, el valor, la lealtad al grupo y el gregarismo, ser altamente sensible es un factor de riesgo en relación al sufrimiento psicosocial. […]
Seguir leyendo «El niño que se puso una máscara: una mirada etológica hacia la alta sensibilidad «
[…] La cosa es que Ekaitz entra en el nuevo centro escolar con un cartel colgando del cuello: “problemón de los gordos”. Y prácticamente todos sus profesores —y especialmente su tutora— se preguntan, hostias, a ver cómo gestionamos esto. […]
Seguir leyendo «El camino al infierno «
[…] En un determinado momento, el ponente nos llegó a decir que gran parte de los síntomas que padecen las personas están muy relacionadas con el deseo, la intención o la oportunidad —no recuerdo bien— de evadir la responsabilidad sobre los propios problemas y la propia vida. […]
Seguir leyendo «El síntoma como asunción de la responsabilidad: lo que no te han contado «
[…] No me invento nada. Las escuelas siguen teniendo una mirada muy reduccionista acerca de lo que es que las niñas, niños y adolescentes estén bien en su entorno, y eso, lamentablemente, tiene consecuencias catastróficas. […]
Seguir leyendo «¿Qué es estar bien en la escuela? «
[…] Súa sabía lo que significaban esas miradas de preocupación. En lo más profundo de su corazón sentía que no era suficiente, que no estaba a la altura. Y, cuando ese mensaje le llegaba, su fuego se hacía más y más grande, hasta sentirse profundamente doloroso. Intolerable. […]
Seguir leyendo «Súa, la niña que llevaba fuego dentro»
[…] Pensé, entonces, que tenía que cambiar de estrategia. Para mí, era importante que se despidiera bien de sus amigas, y que no se quedara con mal sabor de boca. Pero esa angustia que yo sentía hacia su estado —estaba sintiendo y actuando lo que ella no podía— me impedía ir por un camino mejor. […]
Seguir leyendo «Acompañando un “apagón” «
[…] Pero las cosas son todavía peor, porque esa respuesta caracterizada por desinflarse en una aparente apatía también es objeto de sanciones. Porque, ante los ojos que no saben nada de los movimientos del sistema nervioso autónomo —por muy “profesionales” que supuestamente sean—, pasa por negligencia ante las necesidades básicas. […]
Seguir leyendo «Cuando se pierde el derecho al bajón, ¿qué queda? «
[…] Sólo cuando vemos estos paralelismos, estamos en condiciones de explorar, en nosotras y nosotros mismos, formas alternativas de regulación emocional adaptadas a lo que las personas a las que atendemos están sintiendo, desde una curiosidad y compasión legítimas, porque también repercuten en nuestro aprendizaje y nuestra historia, tanto personal como de los equipos. […]
Seguir leyendo «Sostenemos los síntomas que acompañamos»
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