Diferenciarse para reconocer el legado familiar

[…] En un primer vistazo, podría entenderse que diferenciación y pertenencia son algo así como antónimos, ¿verdad? Es decir, que para que una persona pueda constituirse también como una unidad diferenciada, debe renunciar, de alguna manera, a ser parte del grupo, dado que la identidad individual y grupal chocan como dos chivos en época de celo. […]

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La trampa del dolor crónico… y cierta esperanza de solución 

[…] No es extraño que, explorando con curiosidad y compasión —palabrejas que tanto uso— las sensaciones del cuerpo, uno lleve a estas personas a conectar con las sensaciones asociadas a ese dolor crónico, no para evitarlo, reducirlo o curarlo, sino para escuchar qué están pidiendo o el mensaje codificado en esa parte del cuerpo. Y ¡hostia! el dolor crónico que la medicina nunca, jamás, ha logrado doblegar, suele desaparecer como por arte de magia. ¡Puf! […] 

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Formación OnLine: «Aplicaciones sistémicas de la teoría polivagal» ¡No queda nada!

¿Qué es estar bien cuando las cosas van mal?

¿Cómo reconocer como una historia de dignidad, protagonismo y esperanza las microinteracciones que se producen a través del cuerpo? 

¿Cómo unir nuestra propia historia de dolor y la de las personas a las que acompañamos en una narrativa de esperanza? 

¿Cómo sostener una mejor relación con los síntomas de sufrimiento? 

¿Qué pasaría si aceptásemos que formamos parte de la secuencia de interacciones que sostiene el síntoma? 

¿Y qué hostias podemos hacer con eso? 

Ni puta idea. Aquí no hay gurús, ni pollas en vinagre. Pero sí podemos crear un espacio que nos permita sentir más curiosidad hacia lo que acontece, maravillosa y mágicamente, en ese gran olvidado que es el sistema nervioso autónomo.  

Somos un cuerpo que se protege, unido a una mente que da un sentido narrativo a esa experiencia.  

Aprovechémonos de eso.  

¿Te apuntas? 

No hay ovarios.  

No hay huevos.  


Curso Online.  

Total: 6 horas de formación.  

Jueves 15 de febrero (primera parte) y jueves 22 de febrero (segunda parte).  

Ambos días, de 16,00 a 19,00 h.  

60 euros por persona.  


Para inscribirse:  

1. Rellena este formulario de inscripción: https://forms.gle/UdKw1iCQHGSvZM4A6  

2. Haz un ingreso de 60 euros en la cuenta que te facilitaremos tras dar a «enviar» a este formulario. Pon tu nombre y apellido en el concepto del ingreso.  

3. Envía el justificante de pago a educacion.familiar.gestion@gmail.com 

4. Te llegará un correo de confirmación con el enlace de acceso a la sala en la que se impartirá el curso. 

5. Listo! 


Nota: No se graba, porque haremos ejercicios que pueden implicar cierta exposición personal, y necesitamos un espacio suficientemente seguro.  

* ¡ATENCIÓN! ¡IMPORTANTE! Escríbeme antes si has hecho alguna FORMACIÓN PREVIA conmigo, no sea que te resulten repetitivos los contenidos.  

La persistencia natural del síntoma: una falacia a evitar 

[…] En la psiquiatría y en la psicología se tiende a considerar los síntomas —unos más que otros— como algo que padecen las y los pacientes; y, con suerte, algo relacionado con su entorno relacional cercano (familia, escuela, etc.), pero rara vez se dice que están íntimamente relacionados con la actitud, estado basal y actuación de las personas que tienen asignada la función de cuidar a las personas afectadas. […] 

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El mediador del deseo y la violencia 

[…] Es algo que también se da en familia, siendo especialmente peligroso cuando hablamos de esos “deseos vitales” con los que sentimos que nos va —y les va— la maldita vida. Porque en estos, también actúa un mediador del deseo y, en consecuencia, se articulan formas más o menos sutiles de violencia. […] 

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Un regalo envenenado

A simple vista parece un regalo de fin de curso estupendo: un álbum de fotos precioso, en el que aparece el chaval con todos los compañeros de clase, abrazándose y pasando buenos momentos. Y, entre las fotos, un montón de dedicatorias cariñosas, personalizadas, escritas por sus iguales y por sus profesores. 

Sin embargo, al leerlas, siento un escalofrío de los chungos. 

Todas —repito, todas— las frases de las profesoras y los profesores se pueden resumir de la misma manera: «he acabado teniéndote un montón de cariño, a pesar de que me has sacado de quicio». 

Coño, es que es la misma frase que se repite, una y otra vez, con diferentes matices o palabras. 

Y esa frase, emitida hacia un chaval adoptado, con una herida de abandono preverbal, que necesita sentirse permanentemente en la mente de los demás, es un regalo envenenado. Porque, repetida por todas las figuras adultas, le comunica, claramente, que la única forma que tiene de estar en la mente de sus figuras de referencia y ser querido, es perturbando a los demás. 

Es lo que le funciona, y no hay otra cosa que le pueda funcionar. 

¿Por qué carta creéis que el chaval va a apostar en el curso siguiente? ¿Qué es lo que creéis que va a hacer para satisfacer una necesidad tan vital y poderosa como es PERTENECER PARA SOBREVIVIR?

Como profesionales, tenemos que tener mucho cuidado con lo que decimos, sobre todo, cuando lo decimos desde el sentido del humor o el cariño, porque a las chavalas y a los chavales a los que acompañamos les llega como algo muy importante, dado que se emite desde la seguridad. 

Estamos superando todas las defensas que legítimamente han levantado, y es muy probable que el mensaje llegue con todo su sentido y en toda su intensidad. 

Cuidado con los regalos envenenados. 

qué diferente habría sido una dedicatoria así: 

«Con el tiempo, he ido descubriendo que tienes un gran corazón. Que eres muy sensible hacia el resto de personas, que sabes cuidarlas especialmente bien, y eso te convierte en una persona muy especial. Te llevaré siempre conmigo con muchísimo cariño. Gracias por existir.»

Conociendo al chico, te digo que también habría cuadrado perfectamente con la realidad. 

¿Se ve?

Gorka Saitua | educacion-familiar.com

Cuando los adultos se vienen abajo 

[…] Ante una situación como ésta, no es extraño que los hermanos o las hermanas se carguen de energía. Es la forma natural que tiene su cuerpo de prepararlos para enfrentar los retos que, al parecer, se les vienen encima. Y lo habitual es que arranque su respuesta de lucha. Una respuesta que no sólo denota incomodidad ante la situación que están viviendo, sino una clara voluntad para hacer algo, es decir, pasar al acto, y resolver lo que los mayores no pueden. […] 

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