[…] La teoría polivagal nos servirá para pensar junto con la sistémica y la narrativa. La pondremos a trabajar con situaciones concretas y podremos discutirla. […]
Oportunidad para el 9 y 10 de noviembre.
¡Atención, oportunidad!
Lo que más atasca una intervención suele ser la insistencia del profesional en desatascarla.
Vaya por dios.
Nos ha pasado. Explicamos, acompañamos, proponemos, volvemos a explicar. La persona sigue haciendo eso que tanto le perjudica y nosotros empezamos a necesitar que cambie. Aunque solo sea para recuperar la confianza en que sabemos hacer nuestro trabajo.
La madre que me parió.
Entonces aparece la resistencia. La suya, por supuesto. La nuestra suele llevar un nombre más elegante: certeza, profesionalidad o «no estoy equivocado, sino que lo estás tú».
El curso «Aplicaciones sistémicas de la teoría polivagal» invita a meter las narices en ese pequeño follón. A explorar qué ocurre cuando nuestros buenos propósitos se encuentran con alguien cuyo cuerpo, cuya historia o cuyos vínculos parecen estar diciendo otra cosa. Y a preguntarnos qué posibilidades estamos dejando fuera mientras seguimos empeñados en que entre por la puerta que le hemos abierto.
Porque puede que esa conducta que queremos eliminar esté haciendo un trabajo importante. Que en una explosión haya un intento de defender la dignidad. Que detrás de una retirada queden recursos que todavía no hemos sabido reconocer. Posibilidades que merece la pena explorar desde fuera de la «mentalidad de taller» antes de decidir que alguien carece de motivación, de habilidades o de ganas de colaborar.
Que es que siempre repetimos el mismo patrón.
También vamos a cuestionar una idea bastante extendida: que intervenir bien o regularse consiste en estar tranquilo. Menuda condena, por cierto, para quienes estamos vivos. En este curso trabajamos con la posibilidad de recuperar movimiento: poder enfadarse sin quedar atrapado en la rabia, acercarse después de haberse retirado, encontrar curiosidad en medio del miedo. Y reconocer esos movimientos cuando aparecen, aunque sean pequeños y no se parezcan a lo que habíamos puesto en el proyecto de intervención.
Pasar de la foto fija a una peli que no sabemos cómo va a acabar.
Habrá teoría, ejercicios, situaciones profesionales y preguntas de esas que luego se te cuelan en una visita. ¿Qué estoy provocando con mi empeño en ayudar? ¿Qué sabe hacer esta persona que mi preocupación me impide ver? ¿En qué momento acompañarla se ha convertido en conseguir que me haga caso?
El valor de esta formación está en lo que puede abrir en tu siguiente encuentro profesional: más posibilidades para comprender lo que ocurre, reconocer capacidades donde antes solo veías dificultades y participar de otra manera en relaciones que parecían condenadas a repetirse. También para revisar esa responsabilidad agotadora de tener que llevar siempre a los demás hacia algún sitio.
Porque trabajar según objetivos no siempre facilita el progreso de los demás.
La teoría polivagal nos servirá para pensar junto con la sistémica y la narrativa. La pondremos a trabajar con situaciones concretas y podremos discutirla. Aquí no hay gurús, ni nadie tiene el monopolio de la palabra de dios.
Por determinadas circunstancias, tengo disponibles los días 9 y 10 de noviembre para impartir esta formación, en formato presencial y con posibilidad de desplazarme a otras provincias.
El precio es de 150 euros por hora de formación para el conjunto del grupo, más los gastos de desplazamiento y, cuando corresponda, alojamiento y dietas. Podemos acordar la duración y la distribución de las sesiones según las posibilidades del equipo o la entidad.
Si os interesa organizarla, podéis escribirme a educacion.familiar.blog@gmail.com.
Ayúdame dando like, comentando o compartiendo con interesadas/os.
—
Gorka Saitua | educacion-familiar.com
Educador familiar, divulgador y supervisor
657738531
