Un tercero en la relación  

[…] Quiero que eches tu mirada hacia dentro y pienses, por un momento, qué te sugiere esa costumbre tan humana de meter a una tercera o a un tercero en la relación, bien como fantasía, como deseo o como relación con un componente sexual que se materializa o no. […] 

Os anticipo que este texto no os va a gustar. 

Y eso que habla de una cosa que mola protones, a saber, sexo, aventuras e infidelidades.  

Ñam, ñam, qué rico.  

Quiero que eches tu mirada hacia dentro y pienses, por un momento, qué te sugiere esa costumbre tan humana de meter a una tercera o a un tercero en la relación, bien como fantasía, como deseo o como relación con un componente sexual que se materializa o no.  

Porque es una tendencia común, ¿no? 

Si no que levante la mano quien no ha fantaseado nunca, jamás, en algún momento con cometer una infidelidad.  

Tendemos a ver la aparición de un tercero en el triángulo amoroso como un vicio censurable, falta de voluntad por parte de uno u otro de los miembros de la pareja, o una traición, ¿verdad? Pero esta mirada es muy limitada, al menos, para quien tiene educada la mirada en la teoría de sistemas y la resolución de problemas complejos.  

Ésa o ese tercero puede verse, también, aunque le joda a la persona que ocupa ese lugar, como un SÍNTOMA que cumple una o varias funciones al servicio de la homeostasis familiar.  

Vale que eso no sea muy sugerente sexualmente, pero es así.  

Es decir, que lejos de ser una amenaza para el sistema —repito— puede cumplir una función al servicio de su PRESERVACIÓN.  

¿Pero qué hostias dices, pavo? ¿Se te va la pinza? Si yo conozco a un montón de gente que, al saber de una infidelidad, ha roto la relación…  

Te has respondido sólo, colega. Muchas relaciones se rompen al conocerse la infidelidad, pero, mientras ésta no ha salido a la luz, puede ser de mucha utilidad.  

Qué coño. Incluso cuando ha salido a la luz. No serían extraños los casos en los que la ruptura de la pareja, el cese de las relaciones afectivo-sexuales y del compromiso, han ido a favor del sistema parental: ya sabes, llegado a determinado punto, que cada uno haga su vida y, con suerte, las cosas van mejor.  

No lo digo yo, que soy más tonto que un ladrillo. Lo dice Dimitra Doumpioti, en su libro Historia de lo Nuestro. Un tercero puede ayudar a cubrir muchas necesidades como, por ejemplo, sentir más autonomía, dar valor a alguien que se siente devaluado, proporcionar conexión a quien se siente abandonado, convertirse en refugio frente al compromiso, prevenir la disolución del “yo” en el “nosotros”, situarse como el principal problema evitando otros que puedan ser más complicados de resolver, provocar una crisis que ayude a avanzar, etc.  

Va a ser que hay que darle las gracias al amante, porque, sin él o ella, igual las cosas iban peor.  

Lo que sí es cierto y útil para el trabajo de quienes nos dedicamos a apoyar a las familias, es que debemos tener una mente abierta respecto a las funciones complejas y profundas que puede tener el hecho de introducir a una o un tercero en la relación. Explorándolo sin juicios morales, como un fenómeno más en este batiburrillo impredecible que es la complejidad.  

A fin de cuentas, hay momentos de crisis en los que las posturas de los miembros de la pareja se vuelven rígidas y se necesita satisfacer las necesidades con algo —o alguien— que provenga del exterior. A veces, es una fantasía y, otras veces, una relación que puede tener tintes sexuales o no.  

Lo digo porque se trata de fantasmas sin rostro que se nos olvida poner en los genogramas. Y, sin embargo, están ahí, latentes, presentes, activando y desactivando cosas, aportando equilibrio al sistema. Tenerlos presentes puede dar muchas pistas sobre las necesidades que la pareja necesita cubrir.  

Abren puertas a las narrativas de otros tiempos en las que esas necesidades sí que se pudieron satisfacer.  

¿Lo ves? 


Referencias:  

DOUMPIOTI, D. (2022). Historia de lo nuestro. Una nueva teoría de la pareja, la dinámica del amor y las relaciones. Barcelona: Gedisa 


Gorka Saitua | educacion-familiar.com 

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