Nuestros tesoros 

[…] Hay gente que busca dinero, sexo, éxito, poder, u otras cosas, porque le han dicho que es importante tantas veces, que se lo ha acabado creyendo. Y están por todos lados, repitiendo a todo el mundo lo genial que son esas cosas, en un intento de creerse su propia película. […] 

Las personas somos como los piratas. Siempre estamos buscando tesoros.  

Hay gente que busca cofres de oro, bonitos vestidos, experiencias inolvidables, viajes, o contacto con gente que merezca la pena.  

Sabemos cuál es nuestro tesoro porque al encontrarlo nos olvidamos del resto del mundo, y da igual en qué momento estemos, porque se nos alegra toda la vida.  

Mis tesoros son los animalitos. Grandes o pequeños, de tierra, mar o aire, poco me importa. Y especialmente algunos que sé que viven entre nosotros, pero son difíciles de ver, porque saben esconderse bien o hay pocos.  

¿Te acuerdas del día que estuvimos en la cascada y, de repente, pegué un grito? 

Apenas pudimos ver algo azul que pasaba volando a toda pastilla, pero pude ver que era un Martín Pescador, que es uno de los pájaros más bonitos del mundo, tanto por su color, como por su forma, como por las habilidades que tiene. Es capaz de quedarse quieto en pleno vuelo, y entrar en el agua como una flecha para cazar los peces de los que se alimenta.  

Ayer, tuve otro encuentro inolvidable. Y me habría encantado que hubieras estado conmigo. Porque iba por el bosque, casi oscuro, y de repente vi una víbora cruzando el camino. Una víbora es como un gusano grande, que se mueve mucho más rápido, y que si te muerde puede inyectarte un veneno que duele mucho, por lo que hay que ir corriendo al hospital.  

Sin embargo, las víboras no son malas. Sólo muerden si las coges o las atacas. Se puede estar bastante cerca sin tenerles miedo.  

Hay muchas víboras en el mundo, pero es muy difícil verlas. Se esconden muy bien entre las hojas, la hierba y los arbustos, y tienen mucho miedo de las personas. Y no es tontería, porque hay gente que es muy burra y las mata.  

Sea como sea, salí a pasear porque me encontraba muy mal y, tras verla, hice el resto del camino dando saltos de alegría. Me sentía un privilegiado. Alguien especial que recibía con agradecimiento este regalo de la naturaleza.  

Víbora Seoane (Cantábrica), en Azkorri, Getxo (Bizkaia)

No sé cuáles serán tus tesoros. Qué buscarás en tu barco para sentir la misma alegría. Pero sé que, probablemente, no tengamos los mismos. Y eso sí que me da mucha pena. Porque esos momentos mágicos de encuentro compartidos, no pueden pagarse con dinero.  

Lo que quiero es que seas tú quien decida los tesoros que te hacen feliz, sin sentirte obligada a que buscar los que son del agrado de otras personas. Porque, si bien estar conectada con los propios tesoros es una fuente de felicidad, buscar los de otros puede hacerte infeliz y dejarte tirada como un trapo.  

Hay gente que busca dinero, sexo, éxito, poder, u otras cosas, porque le han dicho que es importante tantas veces, que se lo ha acabado creyendo. Y están por todos lados, repitiendo a todo el mundo lo genial que son esas cosas, en un intento de creerse su propia película.  

Haz oídos sordos. Cuando alguien necesita decir lo bueno que es su tesoro, es porque en el fondo no le satisface. Y es muy triste ir por la vida buscando algo que no ofrece calma, felicidad o alegría.  

No elegimos nuestros tesoros, sino que son ellos quienes —de una u otra manera— deciden tener una relación con nosotros. Nuestro deber es buscar en nuestro interior cuáles son. Lo sabrás porque te erizan el pelo, te hacen sentir una electricidad por la columna, y te llevan asentir cada poro de tu cuerpo. Te conectan con la vida, y te llevan a quererlos compartir con la gente a la que quieres.  

Por eso, ayer hice esa foto cutre a la víbora. Necesitaba que tú también la vieras.  

Es mi tesoro. Y quiero que también sea tuyo.  

Me encantaría que compartas conmigo también tus tesoros.  Los recibiré con las mismas sensaciones en el cuerpo.  

Sólo de pensarlo, la piel se me eriza.  


Gorka Saitua | educacion-familiar.com 

2 comentarios en “Nuestros tesoros 

  1. Gabriel Saitua

    Cuando era pequeño sabia correr, pero no andar, me caía al parar. Ahora, ya jubilado me sigue gustando correr… correr cada vez más en bicicleta… probar nuevos diseños para volar con el viento, el principal enemigo del ciclista 🚴三 ahora mi amigo es, el viento, tras conocerlo, ahora puedo disfrutar con él 🤔

    Le gusta a 1 persona

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