[…] Apareció el dragón, con la misma brutalidad de siempre. Pero esta vez saliste en su búsqueda, con firme determinación. Fuiste tú hacia el dragón, con toda esa energía interior. Y sonó un rugido aterrador, tan fuerte, tan grave y tan profundo que el dragón se asustó. […]
Seguir leyendo «El día que venciste al dragón»
