[…] El enfado, por su propia naturaleza, nos expone a las figuras profesionales ante nuestra propia falta. Nos lleva a conectar con el vacío y el sinsentido tantas veces asociado a nuestro trabajo. […]
Seguir leyendo «La ira politeísta»
[…] El enfado, por su propia naturaleza, nos expone a las figuras profesionales ante nuestra propia falta. Nos lleva a conectar con el vacío y el sinsentido tantas veces asociado a nuestro trabajo. […]
Seguir leyendo «La ira politeísta»
[…] Mucho tiempo atrás, cuando las diosas que hoy veneramos todavía estaban naciendo, hubo un arbolado primigenio. Cuentan los ancianos que fue el origen de los bosques actuales, tal y como los conocemos. Y Artemisa tenía el mandato sagrado de protegerlo. […]
Seguir leyendo «El bosque primigenio»
[…] Es como si, en ausencia de La Ley, así, en mayúsculas, perdieran por completo el andamiaje que les sostiene y que sostiene, también, a las niñas, niños y adolescentes a su cargo. […]
Seguir leyendo «El goce de La Ley»
[…] Lo que no nos cabe en la cabeza, a veces, a las y los profesionales es que estos modos son irrenunciables, coño, irrenunciables, porque perderlos nos expone a un vacío y una angustia que se experimentan como insoportables. […]
Seguir leyendo «Los modos irrenunciables de relación con nuestras hijas e hijos»
[…] La faena es cuando uno se identifica sólo con un pedazo de esa realidad, y empieza a omitir e ignorar que hay otras formas efectivas de protegerse y de desear que quizás no cuadran o se contradicen con lo que supuestamente nos constituye como seres humanos únicos. […]
Seguir leyendo «No seas tú misma»
[…] Me tragué una chispa de vergüenza. ¿Cómo no lo había visto antes? El elefante estaba en la habitación y no lo había podido ver al tener la mirada fija en lo que mi formación de base me indicaba. […]
Seguir leyendo «El colapso de Supermán»
[…] si algo me ha enseñado Amara es que se pueden enfrentar los problemas —por gordos que sean— a través de recursos mucho más adaptativos y creativos que el control, la toma de decisiones y la lucha. […]
Seguir leyendo «La lógica de la belleza»
[…] Chavalas y chavales que tienen que hacerse daño como medio para obtener validación, a través de las autoagresiones o la culpa. Y que han aprendido —muy a su pesar— que sólo en esas condiciones pueden sentir un soplo de reconocimiento o dignidad, y ser reconocidos como suficientemente buenos. […]
Seguir leyendo «La narrativa del penitente»
[…] A pesar de lo tétrico del escenario, no siento nada de miedo. Es más, estoy profundamente agusto en esta soledad, como si dispusiera de todo mi tiempo. Es como si por fin tuviera un lugar adecuado para el recogimiento. […]
Seguir leyendo «El Guardián de lo Desposeídos»
[…] Estas alumnas y alumnos son especialmente incómodos, porque con su congelamiento, huida o resistencia son un recordatorio de que las cosas podrían ser y deberían ser de otra manera. Por eso, en muchas ocasiones, las instituciones se resisten tanto a tratar de dar sentido a su síntoma: compromete el equilibrio que satisface las necesidades de los profesionales precisamente en ese lugar y contexto. […]
Seguir leyendo «El síntoma como forma de honrar el buen trato «
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