La alegría de la casa 

[…] Pensad, por un momento, en su experiencia. Son pequeños a los que se les pide que entretengan a los adultos y, en el peor de los casos, que se hagan cargo del estado mental (ansioso, depresivo, etc.) de sus mayores. Y cuando a una niña o un niño se le impone una única misión, gran parte de la valoración de su persona pasa por cumplir o no ese mandato.  […] 

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