[…] —Es una especie de cueva sucia. Hay una puerta con barrotes oxidados. Está húmeda. Hay una especie de palangana para mear y cagar. Huele que apesta —se animó a contar—. Hay una especie de sombra fuera. No puedo verle la cara. Pero sé que me mira con desprecio. […]
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