De 0 a 3 años: el periodo más sensible para la regulación emocional

[…] El acceso a esta memoria del cuerpo no siempre es fácil. Hay personas que tienen una puerta grande, a través de la que se pueden comunicar espléndidamente; otras que apenas cuentan con una apertura como el ojo de una aguja, que impide que pasen las palabras; o otras cuya puerta se abre y cierra dependiendo de las partes protectoras y/o disociadas que llamen al timbre. […]

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