El voto de la infancia: una cuestión económica

[…] A las personas que me dicen que las niñas y niños no pueden votar porque son pequeños y no tienen suficiente capacidad, a menudo les escupo que, con ese mismo argumento, sería razonable permitir el voto sólo a las personas que tienen alta capacidad intelectual. A fin de cuentas, ellas y ellos –como colectivo– están a años luz del resto en lo que se refiere a pensamiento y sentido moral, y nos perciben a los neurotípicos desde la misma distancia que nosotros ensalzamos al vetar el derecho a voto de la infancia. […]

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