[…] El enfado, por su propia naturaleza, nos expone a las figuras profesionales ante nuestra propia falta. Nos lleva a conectar con el vacío y el sinsentido tantas veces asociado a nuestro trabajo. […]
Seguir leyendo «La ira politeísta»
[…] El enfado, por su propia naturaleza, nos expone a las figuras profesionales ante nuestra propia falta. Nos lleva a conectar con el vacío y el sinsentido tantas veces asociado a nuestro trabajo. […]
Seguir leyendo «La ira politeísta»
[…] Es como si, en ausencia de La Ley, así, en mayúsculas, perdieran por completo el andamiaje que les sostiene y que sostiene, también, a las niñas, niños y adolescentes a su cargo. […]
Seguir leyendo «El goce de La Ley»
[…] Ese guion de vida suele estar orientado hacia una búsqueda. Buscamos algo, una experiencia, una persona o un objeto investido como mágico, que nos promete la satisfacción que necesitamos. Eso nos ayuda a levantarnos por la mañana, confiando en que nuestra vida puede mejorar y tiene un sentido. Pero este juego tiene unas reglas engañosas. […]
Seguir leyendo «La trampa del deseo»
[…] lo que a veces se nos escapa es el número, a saber, la cantidad bruta de profesionales indecentes que han decidido anular su voz […]
Seguir leyendo «A favor de la indecencia profesional»
[…] Lo maravilloso de la lucidez es que, al contrario de lo que pasa con las formas tradicionales de concebir el aprendizaje, está íntimamente conectada con el deseo, a saber, con nuestros anhelos más íntimos y con las historias que nos contamos para dar sentido a nuestras vidas y sobrevivir. […]
Seguir leyendo «En defensa de la lucidez»
[…] Lo que hay implícito en estos relatos recurrentes es que traición es equiparable a maldad, y que está justificado cualquier tipo de castigo ante esa afrenta imperdonable. Y acojona, ¿verdad? […]
Seguir leyendo «Traicióname | sobre la conciencia cínica en la paternidad»
[…] La faena es cuando uno se identifica sólo con un pedazo de esa realidad, y empieza a omitir e ignorar que hay otras formas efectivas de protegerse y de desear que quizás no cuadran o se contradicen con lo que supuestamente nos constituye como seres humanos únicos. […]
Seguir leyendo «No seas tú misma»
«El cuerpo comunica lo que no se puede traducir al lenguaje simbólico o al código de las palabras; o lo que las personas a las que está dirigido el mensaje no pueden recibir con la intensidad y el aprecio que esta experiencia implica.»
Seguir leyendo «El sufrimiento como llave al deseo»
[…] En estas personas, se observa una misión abrumadora, que podría resumirse en las siguientes palabras: “tengo que ser perfecta o perfecto ante los demás, porque, si no, voy a ser vitalmente dañado o, lo que es peor, va a ocurrir algo terrible que ni siquiera puedo poner palabras o simbolizar”. […]
Seguir leyendo «La angustia de perfección»
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