[…] No hay influencia física de ningún tipo. No hay una relación causal entre los planetas y nuestra personalidad. No hay forma reconocida alguna que explique ningún tipo de interacción. Sin embargo, uno lee su carta natal y le sale algo así como “ay, hostia, coño, si soy yo”. Y de esa sorpresa, emerge la curiosidad. Porque es difícil encontrarse con ese material aparentemente tan preciso y, oye, dejarlo sencillamente pasar. […]
Seguir leyendo «Planetas y otras mierdas, digo miradas»
