[…] Muchas veces, las y los profesionales necesitamos sostener dicha alarma para mantener el trabajo con esas personas o familias. A veces, por motivos turbios, como cuando alguien destaca lo negativo o chungo de la gente, para dar importancia a su trabajo —que pasa más de lo que nos gustaría reconocer —; y, otras veces, por motivos más confesables o altruistas, como, por ejemplo, cuando se necesita justificar sostener cierto apoyo a las personas que lo necesitan. […]
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