[…] Ay, la equivocación. Qué mala prensa tiene, ¿verdad? Por algo la vivimos como una vulnerabilidad que nos expone a las depredadoras y los depredadores: porque estamos en un contexto tóxico en el que los hay. […]
Seguir leyendo «Un tótem viviente»
[…] Ay, la equivocación. Qué mala prensa tiene, ¿verdad? Por algo la vivimos como una vulnerabilidad que nos expone a las depredadoras y los depredadores: porque estamos en un contexto tóxico en el que los hay. […]
Seguir leyendo «Un tótem viviente»
[…] Tetis pudo haber introducido a Aquiles por completo en la Laguna Estigia. Nada se lo impedía. Pero decidió, en el último momento, que su deseo no sellara por completo el destino de su hijo, dejando, a propósito, ese punto vulnerable. […]
Seguir leyendo «La maldición de Tetis»
[…] Es como si, en ausencia de La Ley, así, en mayúsculas, perdieran por completo el andamiaje que les sostiene y que sostiene, también, a las niñas, niños y adolescentes a su cargo. […]
Seguir leyendo «El goce de La Ley»
Imaginamos la gran transición de Perséfone: de diosa secuestrada a reina del inframundo.
Seguir leyendo «La transición de Perséfone»
[…] Porque, cuando se aprecian honestamente esas estructuras arquetípicas pueden integrarse como recursos que nos pueden ayudar a resolver, sobrellevar, descargar, movilizar, integrar o lo que sea, las experiencias de la vida de una forma mucho más creativa, flexible o liviana. […]
Seguir leyendo «Honrar a los ídolos caídos»
[…] Se maneja muy bien en los estados de conciencia caracterizados porque somos alguien con una historia que nos atraviesa. Es decir, que estamos tratando de satisfacer las necesidades más o menos conscientes de nuestro ego. […] Pero no siempre estamos inmersos ese juego, ¿verdad? A veces, nos salimos del marco en el que imperan esas reglas, dejamos de ser historia y podemos ser atmósfera. […]
Seguir leyendo «Ser atmósfera: sobre los límites de la narración»
[…] Partamos de una idea: es mucho más probable que, a lo largo de nuestra vida, hayamos pasado más tiempo en el lugar de los agresores que en el de las víctimas. […]
Seguir leyendo «Acoso escolar: adultos a favor de los agresores»
[…] aparece el síntoma, le damos sentido para digerirlo, nos calmamos, ese sentido coloca a la infancia como objeto de nuestro deseo, la infancia se rebela, no lo entendemos, nos angustiamos más, y esa infancia necesita repetir el síntoma para calmar nuestra angustia en el mismo juego, ya conocido. […]
Seguir leyendo «Investir el síntoma»
[…] Lo que no nos cabe en la cabeza, a veces, a las y los profesionales es que estos modos son irrenunciables, coño, irrenunciables, porque perderlos nos expone a un vacío y una angustia que se experimentan como insoportables. […]
Seguir leyendo «Los modos irrenunciables de relación con nuestras hijas e hijos»
Debe estar conectado para enviar un comentario.