Cuestión de suerte

[…] Madurar como orientador familiar es aceptar que no existe manera de guiar a la infancia ni a las familias del punto A al punto B; pero tampoco hay forma de asegurarse que ese punto B sea más deseable, porque todo lo que acontece o aparece en la vida de las personas se sitúa en un contexto ecológico relacional complejo, en el que los besos y las hostias saltan de flor en flor, como abejas puestas de LSD, o como un mapache a full de RedBull con vodka. […]

Seguir leyendo «Cuestión de suerte»

Parentalización, enfermedad y sacrificio

[…] Esa razón de fuerza mayor no suele ser que la madre o el padre los tenga muy gordos. No suele bastar con eso. Normalmente, suelen ser motivos relacionados con la supervivencia, es decir, que la infancia parentalizada suele sentir que, de no cubrir las necesidades de cuidado en los otros, puede acontecer algo terrible o alguien puede perder la vida. […]

Seguir leyendo «Parentalización, enfermedad y sacrificio»

Las multiplicidad en las relaciones: un temazo

[…] la mente de las personas no es una unicidad, sino una multiplicidad: está compuesta por partes que, como veremos, tienen sus propias cargas, su propio legado, su propia autoestima y diferentes modelos de relación con otras partes con las que mantienen alianzas o conflictos. […]

Seguir leyendo «Las multiplicidad en las relaciones: un temazo»

La infancia en el “taller”

[…] Es verdad, hay familias que dejan a las niñas y los niños en terapia, con la esperanza de que la figura profesional pueda ayudarles a gestionar mejor algunas dificultades o problemas, y que no siguen los consejos de los profesionales o evitan las reuniones con estos. Esto te lo compro. Pero atribuir a este tipo de actitudes una intención negligente o maligna, es seguramente  una de las formas de mala práctica profesional más extendidas.  […]

Seguir leyendo «La infancia en el “taller”»

La multiplicidad de la vergüenza

[…] Si hoy echo la vista atrás y me pongo en la situación que aconteció, con la tranquilidad y seguridad de la que disfruto ahora al saber que estoy en un momento más seguro, puedo ver que entraron varias “partes” en juego. Es decir, que se estableció un diálogo rápido, fulgurante, entre varios personajes que corrieron a protegerme de los supuestos peligros —¿o debería decir “amenazas”— que acontecían fuera y que ellos mismos iban provocando. […]

Seguir leyendo «La multiplicidad de la vergüenza»

Un elefante en una cacharrería 

[…] Aquél día me fui para casa torcido. Aquella persona me estaba dando las gracias, con verdadera sinceridad, por algo que había hecho sin ganas, con tedio, y con la sensación de que no valía ni pa tomar por culo. Pero, luego, me acordé de que era justo lo que estaba vinculado a su demanda inicial, aquella que yo había ignorado. […]

Seguir leyendo «Un elefante en una cacharrería «