[…] Ay, la equivocación. Qué mala prensa tiene, ¿verdad? Por algo la vivimos como una vulnerabilidad que nos expone a las depredadoras y los depredadores: porque estamos en un contexto tóxico en el que los hay. […]
Seguir leyendo «Un tótem viviente»
[…] Ay, la equivocación. Qué mala prensa tiene, ¿verdad? Por algo la vivimos como una vulnerabilidad que nos expone a las depredadoras y los depredadores: porque estamos en un contexto tóxico en el que los hay. […]
Seguir leyendo «Un tótem viviente»
[…] Tetis pudo haber introducido a Aquiles por completo en la Laguna Estigia. Nada se lo impedía. Pero decidió, en el último momento, que su deseo no sellara por completo el destino de su hijo, dejando, a propósito, ese punto vulnerable. […]
Seguir leyendo «La maldición de Tetis»
Imaginamos la gran transición de Perséfone: de diosa secuestrada a reina del inframundo.
Seguir leyendo «La transición de Perséfone»
[…] Porque, cuando se aprecian honestamente esas estructuras arquetípicas pueden integrarse como recursos que nos pueden ayudar a resolver, sobrellevar, descargar, movilizar, integrar o lo que sea, las experiencias de la vida de una forma mucho más creativa, flexible o liviana. […]
Seguir leyendo «Honrar a los ídolos caídos»
[…] A pesar de lo tétrico del escenario, no siento nada de miedo. Es más, estoy profundamente agusto en esta soledad, como si dispusiera de todo mi tiempo. Es como si por fin tuviera un lugar adecuado para el recogimiento. […]
Seguir leyendo «El Guardián de lo Desposeídos»
[…] Las hadas sólo susurran a quienes tienen suficiente sensibilidad en el oído. […]
Seguir leyendo «El susurro de las hadas»
[…] —Cuida de ella, cultiva vuestra relación y, sobre todo, observa —dijo el anciano con voz firme, y se marchó a podar un manzano, con unas tijeras gigantescas, dejando un silencio conmovedor entre ellos. […]
Seguir leyendo «La niña que recuperó su voz»
[…] El fuego gritaba que él era peligroso y, así, los enemigos y los fantasmas no se le acercaban, porque le tenían miedo. […]
Seguir leyendo «El niño de fuego»
[…] Podía comer cosas que haría vomitar a una cabra, subir con las manos desnudas por rocas que hombres fuertes y valientes sólo podían escalar con cuerdas, y leer los mensajes que estaban codificados en la naturaleza adviertiendo de la presencia de agua, raíces sabrosas, o del ataque de depredadores de grandes colmillos. […]
Seguir leyendo «Una puerta en la espesura»
[…] —Cuando estamos nerviosos, esas palabras que se sienten en el cuerpo son tan fuertes que la mente acaba creyéndolas. Pero, cuanto más esfuerzo hacemos para quitarnos los nervios de encima, más fuertes se hacen, porque nos quieren proteger. […]
Seguir leyendo «¡No puedo dormir!»
Debe estar conectado para enviar un comentario.