[…] El fuego gritaba que él era peligroso y, así, los enemigos y los fantasmas no se le acercaban, porque le tenían miedo. […]
Seguir leyendo «El niño de fuego»
[…] El fuego gritaba que él era peligroso y, así, los enemigos y los fantasmas no se le acercaban, porque le tenían miedo. […]
Seguir leyendo «El niño de fuego»
[…] Podía comer cosas que haría vomitar a una cabra, subir con las manos desnudas por rocas que hombres fuertes y valientes sólo podían escalar con cuerdas, y leer los mensajes que estaban codificados en la naturaleza adviertiendo de la presencia de agua, raíces sabrosas, o del ataque de depredadores de grandes colmillos. […]
Seguir leyendo «Una puerta en la espesura»
[…] —Cuando estamos nerviosos, esas palabras que se sienten en el cuerpo son tan fuertes que la mente acaba creyéndolas. Pero, cuanto más esfuerzo hacemos para quitarnos los nervios de encima, más fuertes se hacen, porque nos quieren proteger. […]
Seguir leyendo «¡No puedo dormir!»
[…] Toda relación de ayuda debería implicar también curiosidad y una puesta en valor de todas esas partes que no necesariamente cargan con la obligación de la supervivencia. […]
Seguir leyendo «Las pérdidas del superviviente»
[…] —Sí, Amaia. Su magia. Es un cuento cargado de magia. De una magia que no podemos predecir ni controlar, porque tiene vida propia. Pero descuida, no te apures, que siempre opera para bien, en positivo. […]
Seguir leyendo «Un cuento especial»
[…] Si hoy echo la vista atrás y me pongo en la situación que aconteció, con la tranquilidad y seguridad de la que disfruto ahora al saber que estoy en un momento más seguro, puedo ver que entraron varias “partes” en juego. Es decir, que se estableció un diálogo rápido, fulgurante, entre varios personajes que corrieron a protegerme de los supuestos peligros —¿o debería decir “amenazas”— que acontecían fuera y que ellos mismos iban provocando. […]
Seguir leyendo «La multiplicidad de la vergüenza»
[…] —Cuando nos metemos a la cama con emociones muy fuertes, como la que tu ayer sentías probablemente aquí, en la tripita —asintió levemente— la mente construye sueños a su alrededor, coherentes con lo que sentimos. Es como si nuestro cerebro, que es muy listo, nos ayudase a dar salida a esas sensaciones, creando un cuento para ello. […]
Seguir leyendo «Sacudirse el miedo»
[…] Pero, cada vez que imitaba a alguien, se despertaba una vocecilla dentro de mí. Una vocecilla que tenía tono de reproche y que me decía, y me repetía, que me estaba impostando a mí mismo, y que eso no estaba bien. Que las personas normales, que están bien, con suficiente personalidad, no hacen las cosas así. ¡No tienes personalidad! […]
Seguir leyendo «Una historia oculta tras el sometimiento y la imitación»
[…] —Me da igual ser malo contigo —reaccioné—. No puedes andar siempre pidiendo nuestra ayuda. Es tu problema y ¡lo resuelves tú! […]
Seguir leyendo «Lección inesperada»
[…] —Deja, Amara, no me hagas ni caso; ni caso, ¿vale? —dije, asumiendo mi equivocación— Esos son mis recursos y no tienen por qué funcionarte a ti. Piensa en lo que te suele funcionar a ti. Eso es lo importante. […]
Seguir leyendo «Un salto al vacío»
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