Acompañando un “apagón” 

[…] Pensé, entonces, que tenía que cambiar de estrategia. Para mí, era importante que se despidiera bien de sus amigas, y que no se quedara con mal sabor de boca. Pero esa angustia que yo sentía hacia su estado —estaba sintiendo y actuando lo que ella no podía— me impedía ir por un camino mejor. […] 

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El mayor fraude de la educación familiar 

[…] Uno de los grandes fraudes—así, en mayúsculas— de la psicología y la educación familiar es atribuir a las madres y los padres por defecto la responsabilidad del sufrimiento que padecen sus hijas o hijos. Ya sabes, como si existiera una relación causal entre los cuidados que han recibido y los síntomas que puedan presentar. […] 

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Enemigos de la angustia: la externalización del problema de la familia 

[…] De esta forma, la solución perpetúa el problema. Porque la persona que ha “ganado” la discusión sabe, en su fuero interno, que no ha convencido, sino que ha causado un daño. Y la culpa se suma a la angustia que ya sentía, al identificarse ahora como el malo o la mala que causa dolor a sus seres queridos. Y la persona que ha “perdido”, puede sentir que debe restaurar, lo antes posible —ya sabéis, desde la angustia— la afrenta que ha sufrido, seguramente ganando la siguiente discusión que haya en casa. Así es como se perpetúa la angustia. […] 

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¿Acoso escolar en infantil? ¡Pues claro, gilipollas! 

[…] La evaluación del acoso escolar y la articulación de medidas de protección no debería depender nunca de las supuestas intenciones o voluntad de las o de los perpetradores, ni mucho menos de profesionales cuya prioridad es vivir tranquilos y no meterse en problemas. Es el relato y la experiencia de las niñas y niños lo que debe predominar para protegerles rápida y eficazmente. […] 

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