Afrodita y Cronos, aliados complejos

[…] una Afrodita desatada, también tiene sus riesgos. […] Porque Afrodita, en su búsqueda de placer y reconocimiento, puede llegar a humillar a otras personas para ensalzarse a sí misma. […]

—Ayer, cuando estuvimos en el parque, te vi con una energía diferente. Brillabas de una manera singular. ¿Podrías decirme que dios o que diosa te estaba gobernando?

—Dionisos. 

—Hostia. No lo había pensado así —me sorprendí—. Pero es verdad, había mucho de la energía de Dionisos. Estabas fluyendo mucho entre risas… Pero yo ví que había otra figura, incluso por encima de Dionisos, ¿la identificas?

—No…

—Espera, que si te hago la postura, lo vas a ver súper fácil. 

Levanto el pecho y la barbilla, ocupo físicamente un montón de espacio, y lanzo una mirada orgullosa al mundo. 

—¡Afrodita! —exclama, dándome la razón. 

—Efectivamente, era Afrodita.

—¿Y recuerdas que te reñí cuando estabas en Afrodita?

—Sí —contesta, y baja la cabeza. 

—Me dijiste algo feo delante de tus amigas. Pero eso ya es agua pasada. Ya te reñí, aceptaste la bronca y no lo volviste a hacer. Te diste cuenta de que habías hecho mal, y eso es lo que importa —señalé—. Lo que no quiero que sientas es que yo estoy en contra de Afrodita. Me encanta esa diosa, y nunca cuestionaré su valor ni su energía. 

Permanecía callada. Mirándome de soslayo. 

—Afrodita es una diosa maravillosa —continué—. Nos permite disfrutar de la vida y de las cosas bonitas. Es la que nos lleva a gustar, pero también a ocupar con placer el espacio que nos corresponde en el mundo. Cuando Afrodita aparece en nuestra vida, podemos explorar lo que nos gusta y como gustar a los demás. Gracias a ella, podemos disfrutar de la dignidad y el reconocimiento de los otros. Es como una luz que nos guía, pero también nos ilumina. Como una cámara que siempre capta nuestra foto perfecta. 

Veía como florecía mientras hablaba. 

—Pero una Afrodita desatada, también tiene sus riesgos. No es que sea una diosa superficial o mala —creo que eso lo dicen las personas que tienen mala relación con ella—, sino que, si se le deja vagar sin freno, puede transformarse en alguien que puede causar daño. Porque Afrodita, en su búsqueda de placer y reconocimiento, puede llegar a humillar a otras personas para ensalzarse a sí misma. 

Es muy humano hacer de menos al otro, para situarnos artificialmente en una posición de privilegio. 

Me miraba en silencio. 

—¿Recuerdas cuando te reñí? —pregunté—. ¿Qué diosa crees que llevaba yo dentro? 

—Cronos —contestó con un guiño travieso. 

—Mucha gente piensa que Afrodita y Cronos son enemigos naturales. Es lógico, ¿cómo se van a llevar bien el deseo y los límites que nos hacen conscientes de nuestra insuficiencia?. Pero están muy equivocados. 

—A mí no me gustó nada que me riñeras. 

—Lo sé. Pero, ¿cómo cambió la tarde desde entonces? ¿Para mejor o para peor? Digo en lo que a Afrodita se refiere. 

El silencio me sugería que ella también podía verlo. 

—Mira, una Afrodita sin freno puede convertirse de nuevo en el p1to de Urano —la imágen le hizo reír—. En un órgano cercenado que se cree que tiene derecho a todo. En un p1to que va por el mundo haciéndose el chulito. 

Hice la postura de chulito caminando, y ella se descojonó viva. Para mí que me imaginó convertido en un p3n3 gigante y ridículo. 

—Y cuando eso pasa, Afrodita humilla a los demás, pero luego todo le viene de vuelta, porque, cuando tomen el mando otras figuras pueden reprocharle el daño que ha hecho. Y esa es la culpa que tú también has sentido. 

Esto le tocó. Fijo. 

—Pero, con la ayuda de su creador, Cronos, quien cercenó los genitales a Urano, puede vivir una vida más plena —expliqué—. Cronos puede marcarle los límites que necesita para no hacer daño a los demás, y por tanto ayudarla a disfrutar más de gustar y de lo que le gusta. Sin miedo a sentirse superficial, insustancial o mala persona. Cronos y Afrodita son aliados complejos. Que nuestra conversación no te haga sentir lo contrario. Tú deja que estén juntos y se organicen como puedan entre ellos. 

—Eso es lo que pasó ayer a la tarde… 

—Justo eso. Justo eso. La tarde se volvió más disfrutona, con el límite de Cronos. No te olvides de eso. 

Sigue investigando:

Hillman, J. (1975). Re-visioning psychology. Harper & Row.

Hillman, J. (1989). A blue fire: Selected writings. HarperPerennial.

Graves, R. (2014). Los mitos griegos (3.ª ed.). Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1955).

Gorka Saitua | educacion-familiar.com

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