[…] Pero todo cambia si formulamos bien la pregunta: ¿Por qué los gatos —así, en general— se lamen las pelotas? […]
¿Por qué un gato de lame las pelotas?
Puedes pensar que el gato es un guarro, que está herido, que se está limpiando o que se está dando placer porque tiene mucho vicio.
Son las respuestas que nos salen, si pensamos en un gato en concreto, en unas determinadas circunstancias, es decir, en un tiempo y un espacio.
Pero todo cambia si formulamos bien la pregunta: ¿Por qué los gatos —así, en general— se lamen las pelotas?
Ahora sólo cabe una respuesta, y es cualitativamente diferente a las anteriores: “porque pueden”.
Por eso no espero que tú, amigo mío, hagas lo mismo. Tu estructura física te lo impide. Pero seguro que, si pudieras, alguna vez lo habrías hecho. No digo todos los días, en el autobús, en el trabajo o en presencia de tus suegros, pero fijo que lo habrías probado. Y repetido, si la experiencia resulta satisfactoria.
Ahora, vamos a formular el mismo tipo de preguntas, pero en relación a otra parcela de la realidad: ¿por qué un profesional ejerce violencia institucional?
Si pensamos en una persona en concreto, podemos decir que es porque es mala, porque está pasando una mala racha, porque está poco acertada, porque sufre, porque está en una estructura que le obliga a hacerlo…
Pero todas estas respuestas orientadas a un profesional en concreto, evitan que nos hagamos, justo, la pregunta sobre la generalidad, es decir, la que SI PROCEDE:
¿Por qué los profesionales —así, en general— ejercemos violencia institucional?
Pues como el gato: PORQUE PODEMOS.
Porque no se nombra, porque no existen mecanismos de control, porque somos un atajo de negligentes corporativistas y nos justificamos y protegemos.
Ejercemos violencia institucional porque podemos.
Y sólo hay una forma de dejar de ejercer este tipo de violencia. Y no es criticar al que lo hace mal, o decir que nosotras y nosotros somos los buenos. Pasa porque quienes ejercen está violencia no puedan hacerlo, o porque se les confronte con un miedo superior: a perder el trabajo, a ser expuestos, a perder poder, prestigio, o las condiciones económicas que impliquen algún tipo de privilegio.
Porque no podamos al existir una estructura que lo impida. Cómo a ti te impide la columna vertebral y la cadera que te chupes tus orondos huevos o tu coño moreno.
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Gorka Saitua | educacion-familiar.com

🙂
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