Las víctimas olvidadas de Cambrils y Barcelona

Las otras víctimas de Cambrils y Barcelona

Otra realidad de los atentados de Cambrils y Barcelona: no todas las víctimas disfrutarán de buenos tratos reparadores.

El día después a los atentados publiqué esto en las redes sociales:

Pasa el tiempo y se atenúan las emociones de miedo y tristeza. Los deseos de venganza van desapareciendo. Y ya no nos sentimos tan unidos contra una amenaza inminente.

Es ahora cuando podemos ver los atentados de #Barcelona y #Cambrils con más claridad. Y sobre todo, entender que hay más #víctimas de las que vimos a simple vista.

Con todas ellas estamos. Sobre todo con los asesinados y sus familias. Pero también con los heridos y con quienes sufren a su lado. Estamos con todos los ciudadanos de Cataluña que gritan “no tenemos miedo”, y con los familiares que se preocupan por ellos/as.

Pero también recordamos a la gran mayoría de #familias #musulmanas que rechazan la violencia. Que conviven entre nosotros y que nos hacen la vida más amable. Muchos/as sufren hoy una gran vergüenza sin tener ninguna responsabilidad por lo acontecido.

Sus hijos/as pueden ser objeto de reproches, aislamiento y ataques sin fundamento.

Protegerles es una prioridad para todos/as los que creemos en los #BuenosTratos. Porque sólo la empatía y la conexión con las personas sirve para prevenir las #agresiones. Hoy más que nunca no lo olvidemos. Contra la barbarie #BuenosTratos.

Lo redacté el día anterior, mientras iba recibiendo noticias de lo que estaba pasando. Pero no lo publiqué hasta el día siguiente. No era el momento. Durante los picos de gran estrés nuestro cerebro pierde la capacidad de empatizar. Es humano. Cuando nos sentimos amenazados, perdemos de vista el sufrimiento de los demás, y priorizamos nuestros intereses y necesidades. Supervivencia.

Han pasado 4 días desde el atentado. El principal atacante ha sido abatido por la policía. Y yo, que también era un objetivo potencial para ellos, me siento más seguro. Imagino que a vosotros os pasa más o menos parecido.

Es el momento de expresar algo que dejé pendiente.

Os pido permiso para decir algo incómodo. Algo que ha sido omitido en todos los medios de comunicación a los que he tenido acceso. Mi interés no es que estéis de acuerdo conmigo. Ni mucho menos. Tan sólo quiero situar la atención sobre ello. Y plantear más dudas que respuestas.

Hay más. Más víctimas. Y algunas de ellas no recibirán nunca ningún tipo de cuidados.

Por ejemplo, las familias de los atacantes. Gente que ha sido manchada por la tragedia. A quienes nadie volverá a mirar de la misma manera. Personas que necesitan más que nunca el abrazo de un entorno airado. Madres, padres, hermanos y abuelos que necesitan buenos tratos que reparen su sentimiento de culpa y vergüenza. Y a los que ahora se mira con desprecio o asco.

Lo expreso desde la perspectiva ética y humana, pero también desde el punto de vista más práctico. El rechazo social nos hace especialmente vulnerables a los integrismos, que cubren las necesidades de sentido y, sobre todo, de reconocimiento y pertenencia

El resto lo digo con un nudo en la garganta. Porque en el fondo de mi corazón ni yo mismo me lo creo. Pero ¿qué llevó a estos niños  a hacer algo tan brutal y descabellado? Nos los pintan como verdaderos monstruos o animales salvajes, pero eran personas como nosotros.

No daré una respuesta. Me pilla demasiado grande. Creo que hay demasiadas variables implicadas. Demasiado complejo. Pero creo que algo hemos hecho mal para que unos adolescentes deciden conectar con un mundo de fanatismo y violencia, en vez de con nosotros.

Detrás de la violencia extrema casi siembre suele haber experiencias de maltrato sumadas a la incapacidad del entorno de proporcionar buenos tratos reparadores

No soy un hombre religioso. Más bien todo lo contrario. Pero en mi vida profesional he tenido la suerte de conectar con personas de los más diferentes credos. Y hay una cosa en la que creo. No hay religiones pacíficas ni violentas, sino que sobre ellas proyectamos nuestras experiencias de buenos o malos tratos.

Quizás podríamos empezar por ahí. Creando un relato que explique lo ocurrido. Que pueda conectar también con el punto de vista de los sujetos más fanatizados. Que integre la idea de que si necesitas cubrir tu necesidad de sentido, pertenencia y cuidados, puedes recurrir a nosotros. Que te daremos el calor y el cariño que necesitas, sin pedir nada a cambio. Porque todos debemos asumir la responsabilidad de reparar el dolor de las personas, a través de los buenos tratos. Y si no lo hacemos, nosotros también tendremos que sentir algo de vergüenza o fracaso, porque te hemos fallado.

En los buenos tratos está la clave de una sociedad sin violencia extrema.

Educacion_Familiar_Frankl

Ha sido difícil escribirlo. No seáis demasiado duros conmigo.

Gracias por vuestro tiempo.

Gorka.



Gorka SaituaAutor: Gorka Saitua. Soy Pedagogo. He trabajado desde el año 2002 en el ámbito de protección de menores de Bizkaia, en la Asociación Bizgarri – Bizgarri Elkartea. En 2016 comencé con el proyecto educacion-familiar.com que me apasiona. Para lo que quieras, ponte en contacto conmigo: educacion.familiar.blog@gmail.com

Este artículo pertenece al blog www.educacion-familiar.com, antes www.indartzen.com. Si quieres saber más sobre nosotros echa un vistazo a quiénes somos y síguenos en nuestras redes sociales Facebook y Twitter, somos @educfamilia.

3 comentarios en “Las víctimas olvidadas de Cambrils y Barcelona

  1. Pilo

    Me ha encantado tu punto de vista Gorka.
    Por el lenguaje que utilizas, queria preguntarte si practicas la CNV: Comunicacion no violenta, en tu dia a dia y en el trabajo.
    Un abrazo, Pili

    Me gusta

    1. Gorka Saitua

      Gracias por tu comentario Pili. Me siento muy halagado.

      Respecto a tu pregunta, debo reconocer que no conocía el concepto de CNV, y he tenido que mirar en internet para informarme.

      Lo poco que he podido leer conecta bastante bien con nuestros principios de intervención. Nosotros distinguimos entre el impulso agresivo, que es una reacción primaria natural de nuestro cerebro, y la violencia, que implica cierta planificación y disfrute en su ejercicio.

      En este sentido, todos somos agresivos, pero no todo el mundo se convierte en violento. Para ello son necesarias -habitualmente- dos cosas: experiencias de maltrato (no necesariamente agresiones físicas) y la ausencia de buenos tratos reparadores.

      Por supuesto, todo esto es mucho más complejo de lo que he expresado, pero es un pequeño resumen de nuestro punto de vista.

      Gracias.

      Me gusta

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