[…] —Y seguro que me hubieras hecho pasar un mal rato —le guiñé un ojo—, pero no me habría enfadado, sino que habría disfrutado de ese flechazo y de cómo se la comían sus propios perros. […]
Seguir leyendo «La caza de señoras: deporte olímpico ¡YA!»
[…] —Y seguro que me hubieras hecho pasar un mal rato —le guiñé un ojo—, pero no me habría enfadado, sino que habría disfrutado de ese flechazo y de cómo se la comían sus propios perros. […]
Seguir leyendo «La caza de señoras: deporte olímpico ¡YA!»