[…] —¿Te doy miedo? —le digo— No entiendo nada. Se supone que era yo quien tenía miedo de ti. […]
Seguir leyendo «Conversando con la vergüenza»
[…] —¿Te doy miedo? —le digo— No entiendo nada. Se supone que era yo quien tenía miedo de ti. […]
Seguir leyendo «Conversando con la vergüenza»
[…] —Es que me siento “muerta por dentro” —reconoció, y sus palabras me enternecieron por las tripas. […]
Seguir leyendo «El freno vagal | una experiencia en el campo»[…] El crítico interno tiene dos facetas. Por un lado, nos recuerda todas las cosas que hacemos regular o mal, llenándonos de energía para que tengamos fuerzas para enfrentar todos estos retos; pero, por otro, nos repite todo lo que hacemos especialmente bien en relación a los demás, colocándonos en un pedestal e inflando nuestro orgullo más superficial. […]
Seguir leyendo «El crítico interno: un encuentro que no se puede evitar»
[…] Ahora que lo pienso, siempre ha estado por ahí, agazapada, dispuesta a congelarme sin previo aviso, pero ahora sé que me está pasando factura en la relación con mi hija. Me congelo o me ralentizo como me hubieran enterrado vivo, y estoy seguro de que ella nota una desconexión y una angustia tan profundas. […]
Seguir leyendo «Lidiando con la vergüenza»
[…] El deseo no son más que nuestras necesidades internediadas por la relación con el otro. […]
Seguir leyendo «Sin acceso al deseo»
[…] Un malestar muy intenso que emerge de la disonancia cognitiva que enfrenta dos ideas contradictorias: quiero tratar bien a las personas, pero formo parte de instituciones que son esencialmente maltratantes. […]
Seguir leyendo «El pie en la puerta»
[…] «A ver, si eres el puto amo», me dijo. Y casi pude escuchar la voz de Amadeo Llados, menospreciando a los mileuristas (lo soy) y las panzas (la tengo). […]
Seguir leyendo «Impostor y narcisista»
[…] Por eso, dentro de estas familias amenazadas, en colapso, suele aparecer una figura que —dejadme que lo diga: con gran generosidad hacia todas y todos— acaba asumiendo gran parte de la responsabilidad. «Ya me encargo yo.» […]
Seguir leyendo «Reconquista»
[…] «Pedazo de hostia», piensas, y hay algo dentro de ti que se activa y gira la mirada hacia allí. […]
Seguir leyendo «Efecto vaca: ¿por qué nos fascinan las desgracias de los demás?»
[…] Tú ya sabes que, a menudo, se ponen en juego las propias necesidades en la relación con las personas con quienes trabajamos, ¿verdad? Pero, lo que igual no intuyes, es que esas mismas necesidades suelen poderse satisfacer en el contexto de los equipos, siempre y cuando estos puedan aportar unos mínimos de seguridad. […]
Seguir leyendo «Isomorfismos y necesidades insatisfechas en los equipos»
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