[…] si nos acercamos a la pregunta desde una perspectiva más psicológica, a la luz de lo que hoy en día sabemos sobre los problemas complejos, el sistema nervioso y los seres humanos, quizás podamos mirar de una manera complementaria a estos fenómenos que se relacionan con la magia. […]
[…] No hay influencia física de ningún tipo. No hay una relación causal entre los planetas y nuestra personalidad. No hay forma reconocida alguna que explique ningún tipo de interacción. Sin embargo, uno lee su carta natal y le sale algo así como “ay, hostia, coño, si soy yo”. Y de esa sorpresa, emerge la curiosidad. Porque es difícil encontrarse con ese material aparentemente tan preciso y, oye, dejarlo sencillamente pasar. […]
¿Qué es exactamente lo que quiero cuando acompaño a otra persona?
No hablo de lo que se hace explícito en proyectos e informes, sino de lo que realmente deseo que esa persona haga, muestre, o de cómo pretendo que afronte la realidad.
Todo trabajo con el sufrimiento humano está atravesado por lo que sentimos que necesitamos para sentirnos buenos profesionales: las miradas que buscamos, que tememos perder, o las que organizan nuestro deseo y vitalidad profesional sin que prácticamente nos percatamos.
La intervención social nunca es neutral. Partimos casi necesariamente de un prejuicio sobre lo que a las personas les conviene, y sobre cómo conseguir o no eso puede afectar a nuestro poder, agencia o dignidad profesional.
Y cuando esos deseos se vuelven invisibles, o se omiten por considerarse impropios o vergonzosos, pueden empezar controlar subrepticiamente la realidad.
Entonces aparecen las mal llamadas «resistencias»: bloqueos, incumplimientos, negativas explícitas o no. Intentos de las personas que acompañamos de rechazar el lugar en el que les coloca el deseo o la demanda implícita profesional.
¿Y si parte de lo que llamamos resistencias fuera, en realidad, un intentos legítimos de preservar el propio protagonismo o la dignidad?
¿Y si las personas tuvieran buenos motivos para negarse a permanecer en ese lugar?
¿Y si algunas luchas profesionales estuvieran contribuyendo, sin quererlo, a fijar el sufrimiento que intentan resolver?
Esta formación propone una exploración colectiva sobre el deseo profesional, las miradas que nos condicionan y las formas en que nuestra demanda implícita entra en relación con la de las personas a las que acompañamos.
Es una formación para pensar, cuestionarse, compartir y hacer visible el territorio que está justo bajo nuestros pies.
[…] cuando uno sabe parcialmente o literalmente no tiene ni pajolera idea, está abierto a relacionarse con la realidad desde su propia multiplicidad, y eso hace las relaciones más seguras, más misteriosas, más espontáneas y mucho, mucho más humanas. […]
[…] Los Titanes desmembran, trocean al pequeño Dionisos, lo cocinan y lo devoran. Esta imagen es terrible, pero también representativa de lo que sienten las personas que, estando en ese lugar, viven una experiencia parecida. […]
[…] es evidente que no es casual que Zeus sea el rey de los dioses, ni que Hestia, su hermana mayor, sea la diosa del fuego y del hogar. Tampoco es neutro que El Sol, que ilumina y proporciona claridad, sea el astro que refleja nuestra identidad, mientras que a La Luna se le atribuye un carácter más íntimo, difuso y sentimental. […]
[…] Deméter es también la diosa que siembra a su debido tiempo y observa qué es lo que crece en ese terreno fértil. Que, con su mirada atenta, detecta los primeros bichos que adelantan la llegada de una plaga, o los nuevos brotes que aparecen en las ramas o sobre el suelo. […]
[…] Lo de la emergencia en los sistemas es un temazo en servicios sociales, donde curro yo; porque es algo que la mayor parte de los profesionales no solemos tener en cuenta, y así nos va, desconfiando de los nuevos procesos que puedan emerger, y condenando con nuestra desconfianza a las familias que tratamos de acompañar. […]
Debe estar conectado para enviar un comentario.