Una clase de surf

[…] Porque para reconocer la seguridad cuando llega hay que esperarla. Y hay que esperarla con esa curiosidad casi infantil que nos aleja de los propios esquemas y aprendizajes, haciendo caso a cómo los pequeños matices resuenan en nuestras tripas y nuestro corazón. Porque la seguridad, al igual que las olas, a veces no dura demasiado, y hay un momento crítico para poderlas pillar: esa cresta de la ola, en su perfecto momento, con su espumita en la cumbre, las llamamos transiciones de estado hacia una mayor seguridad. […]

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Sin forzar

[…] la solución no sólo tiene que ver con elegir una respuesta o una opción, sino en sostenerla en el tiempo, mucho tiempo, para que estos chavales o chavalas puedan confiar. Porque las heridas asociadas a la vinculación temprana, a saber, relacionadas con la impermanencia de las relaciones, están asociadas, también a que el trato que una o uno necesita tampoco puede permanecer. […]

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Una frase de la polla

[…] Porque, cuando ponemos la mirada en los problemas, se produce un curioso fenómeno: el estado nervioso de todas y todos cambia al habitual que emerge cuando aparece el problema, de manera que sólo pueden confiar en las soluciones que tradicionalmente han articulado, por lo que nos metemos, de lleno y sin remedio, en la misma rueda del hámster en la que estábamos atrapados. […]

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