Aplicaciones Sistémicas de la Teoría Polivagal en Vitoria – Gasteiz

#formación

25 y 26 de Enero en Vitoria – Gasteiz.

Profesor: Gorka Saitua

Por mucho que tratemos de evitarlo, las y los profesionales caemos ordinariamente en las mismas “trampas” en las que suelen caer las personas que acuden a nuestros servicios.

Nuestro sistema nervioso autónomo también REACCIONA ante la inseguridad, el peligro o la amenaza percibidas, y eso nos lleva a isomorfismos que sostienen la sintomatología. Unos SÍNTOMAS que tratan de PROTEGER a las personas y SATISFACER sus necesidades en contextos ecológicos complejos.

¿Cómo salir de la rueda?

En el curso “Aplicaciones Sistémicas de la Teoría Polivagal” experimentaremos una forma alternativa de tratar con esos casos complejos, poniendo el concepto y las transiciones hacia la seguridad en el centro de nuestro trabajo.

¿Te atreves a hackear tu sistema nervioso autónomo para que sea capaz de percibir mejor las señales sutiles asociadas a la seguridad, incluso en los peores momentos?

Te ofrecemos los recursos para construir un RELATO ALTERNATIVO basado en la SEGURIDAD que nos suele pasar desapercibida porque nosotras y nosotros también nos estamos protegiendo.

Para profesionales del ámbito educativo, sanitario y social.

Grupo reducido. Plazas limitadas.

Días 25 y 26 de Enero en Vitoria-Gasteiz: Av. Praga 8.

Horario: de 09,00 a 14,00 h.

110 euros por persona.

Contacto: jugandolavida23@gmail.com o 616 98 92 39 (Laura)

¡Gracias por vuestro interés!



Gorka Saitua | educacion-familiar.com

Sacudirse el miedo

[…] —Cuando nos metemos a la cama con emociones muy fuertes, como la que tu ayer sentías probablemente aquí, en la tripita —asintió levemente— la mente construye sueños a su alrededor, coherentes con lo que sentimos. Es como si nuestro cerebro, que es muy listo, nos ayudase a dar salida a esas sensaciones, creando un cuento para ello. […]

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Una historia oculta tras el sometimiento y la imitación

[…] Pero, cada vez que imitaba a alguien, se despertaba una vocecilla dentro de mí. Una vocecilla que tenía tono de reproche y que me decía, y me repetía, que me estaba impostando a mí mismo, y que eso no estaba bien. Que las personas normales, que están bien, con suficiente personalidad, no hacen las cosas así. ¡No tienes personalidad! […]

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Corrientes de oposición

[…] no son como las que vivimos las personas normales. Son especialmente intensas y poderosas. Tanto que una siente que peligra la propia identidad si se plegara a las exigencias del sistema: someterse a esa tarea se vive como una verdadera injusticia, como un ceder terreno ante un enemigo que amenaza al mundo y quiere destruir lo mejor de la humanidad, a saber, su amor por la verdad, la curiosidad y el disfrute del conocimiento. […]

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La historia familiar 

[…] Todas las familias funcionan así, sin apenas excepciones. Es la forma que un grupo de personas tiene de estructurar su funcionamiento a través de una narrativa que les otorga valor, dignidad, orgullo, y la sensación de ser capaces de decidir sobre su futuro. Pero, a veces, la forma de protegerse de alguno de los miembros entra en conflicto con todo esto. […]

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III Encuentro Internacional sobre Adopción (Medellín, Colombia)

[…] Un escaparse de las manos que, en la mayor parte de las ocasiones, no tiene tanto que ver con las respuestas protectoras que esté mostrando, sino con el miedo que éstas han despertado en las figuras adultas, que ha interrumpido la mentalización, dejando en la práctica a la niña o el niño solo, o con unos padres que sólo ven el síntoma sin tener acceso efectivo al mundo interior de la pequeña o el pequeño. […]

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No reconozco a mi hija/o

[…] Sea como sea, con la salvedad, quizás, de las neurodivergencias, esta proliferación de etiquetas, diagnósticos de salud mental —algunos de los cuales por definición son crónicos, fíjate qué burrada— y explicaciones que atribuyen toda la responsabilidad a las personas, omite una idea fundamental: que la desorganización afectiva de las personas no está tan relacionada con la adversidad temprana como nos gusta presuponer, sino que depende mucho más de la calidad de las relaciones y de los apoyos que puede disfrutar una persona en ese preciso momento. […]

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