[…] no podía apostar por la protección de la infancia amordazado, mientras bombardeaban a familias. […]
Hace tiempo me contactaron dos editoriales de prestigio. Estaban dispuestas a publicar un libro si conseguía sacarlo adelante.
Intenté escribir dos. El primero, se quedó en unas 100 páginas que no me convencieron; mientras que el segundo llegó a tener unas 160. Por algún motivo, dejé en proyecto en barbecho y, al retomarlo, el contenido me pareció distante, ajeno, que no era mío.
Confieso que escribir para una editorial molona me llenaba el ego. Me hacía sentir, grande, importante y poderoso, como un rey en la sombra. Pero también ocurrían en paralelo otra serie de fenómenos, quizás más sutiles, pero también más relevantes:
Moderaba mi tono. Sin darme cuenta, decía las cosas mejor, contenía la rabia, y trataba de adaptarme a lo como se tenía que comportar un supuesto “profesional de prestigio”.
Intentaba acomodarme a “la academia” o, a lo que Lacan llamaría el “discurso universitario”, ocupando el lugar del saber y, por tanto, subyugando desde el poder los relatos de sufrimiento de las personas vulnerables porque han sido vulneradas.
También me aterraba —y me sigue acojonando— quedar encajado en un discurso, como el actor del que se espera un único papel. Veía venir que, si hacía como otras “autoras u autores de prestigio” acabaría defendiendo obsesivamente mi postura, negando aprendizajes que me permitan seguir libremente mi camino.
Por último, era consciente de que estaba creando un producto sometido a la “regulación” del sistema capitalista. Iba a convertir un grito de protesta en mercancía, y ésta es la forma más elaborada que tiene el capital de impedir cualquier revolución o cambio que vaya en su contra: permitirlo, asimilarlo, e incluso alabarlo, pero permitiéndole flotar sólo en las corrientes de la economía.
Hace unos meses dije basta. Cooncidió con las sanciones que las redes me impusieron por defender al pueblo palestino. Sentí que mi divulgación no podía depender de unos medios que legitiman y promueven el genocidio de un pueblo en manos imperialistas.
Sencillamente, no podía apostar por la protección de la infancia amordazado, mientras bombardeaban a familias.
Tampoco podía callarme que tenemos unos servicios sociales socialdemócratas orientados a normalizar, y reprimir la rabia y la disidencia. Qué compramos teorías que nos llevan al evaluar y diagnosticar según códigos morales basados en la normalidad y el comodidad burguesas, pero incapaces de sancionar debidamente a quien va contra el interés colectivo, como muchas de las políticas que nos atraviesan.
Así que decidí escribir desde fuera. Y para ello eran imprescindibles unas cuántas renuncias. Le económica es la más evidente —no ganaría un duro—; la del prestigio ya la he nombrado —y para mí eso también implica severas renuncias económicas—; los contenidos no iban a llegar a la academia ni a los foros donde debaten políticos y especialistas; y se iba a resentir con seguridad la distribución, porque el cuaderno no iba a estar nunca en librerías.
Pero todavía tuve un momento de flaqueza hace un par de semanas. Contacté a una amiga cuyo marido tiene una pequeña editorial, ya sabéis, por si les interesaba el proyecto. Y por suerte me dijeron que no. Lógicamente porque gran parte del contenido ya estaba publicado en el blog.
Bien, mejor, respiro. A veces, no es la fuerza de voluntad, sino la casualidad la que te lleva a sostener tus principios.
Sea como sea, el resultado es éste, un “Cuaderno de un Educador Familiar” cargado de erratas, pero también con una voz que sería imposible en un formato tradicional. Por el formato y por mi neurosis personal, que me impide denunciar la opresión a través de los medios naturalizados por el opresor, que indudablemente iba a conseguir moderar mi tono.
Por eso, no es un libro, es un cuaderno.
Se descarga libre y gratuitamente en la primera entrada fijada en www.educacion-familiar.com, y allí mismo tienes las instrucciones y el enlace para hacerte con una copia impresa de la que yo —como sabes—, no me llevo nada. Por eso te salen 431 páginas por alrededor de 19 euros.
¡Ganga!
Quienes lo habéis descargado y ojeado, ¿qué impresiones habéis tenido?
—
Gorka Saitua,
autor del cuaderno.
Como decía mi
profe de lengua:
un perfecto chapucero ![]()

Te sigo y leo cada una de las publicaciones de tu blog veo q algunas están recogidas en el libro , así q mis expectativas sobre el.libro es imagino un hilo conductor organizando todas esas reflexiones y más, q sin duda me petaran la cabeza como siempre. Aprendo mucho leyéndote, esa mirada diferente …o ese darle una vuelta más para abalizar las cosas … ese cuestionamiento constante de las propias prácticas, no se como llamarlo…., pero resumido sería uns mirada punki al » orden o lo q hay q hacer establecido» junto a esa capacidad de respeto y comprensión por nuestros clientes, la humildad de reconocer q a veces ignoramos mucho etc etc a mi me ayuda un montón, porq además me lo creo, porq desde esas gafas hay evidencias en el dia a día de q muchas de las cosas q relatas ocurren así. Creo q he incorporado saberes tuyos a mi manera claro y los utilizo en mi trabajo. Así q sin duda el libro me lo leeré con interés. Eso si poco a poco, porq para mi tus reflexiones suelen ser intensas y necesitan ser digeridas. Gracias por el 🎁 eres muy generoso.
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Hola Gorka, Después de leer la historia, no puedo evitar pensar que aunque se agradece una publicación en formato de libre acceso, siempre seria más de agradecer una edición cuidada para los entornos profesionales en los que estamos.
Es por eso que me animo a proponerte. En caso de que te decidas a repensarlo, si te interesaría contactar con Cambalache, una editorial autogestionada, alejada de la lógica mercantilista, en la que mantengo algún amigo de militancia política y en la que me parece que tu libro podría encajar en su línea de teoría desde la práctica. Aunque si práctica sea más militante que profesional. Pero creo que tiene sentido pensárselo si te resultará interesante.
En ese caso, me dices y les pregunto directamente y en caso de que pueda encajarles, os pongo el contacto.
Un saludo!
https://www.localcambalache.org/?page_id=40
Ivana Turégano Velasco Orientadora Educativa, EEOE-TMC (regulación emocional y conducta) CONFIDENCIALIDAD. Este mensaje y los posibles archivos adjuntos van dirigidos exclusivamente a su destinatario, pudiendo contener información confidencial sometida a secreto profesional. Si usted no es el destinatario, por favor, notifíquelo por esta vía y no copie o revele su contenido a terceros. Gracias.
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Gorka, te escribo como pediatra que sigue de cerca tu trabajo. Gracias por este «Cuaderno…» y, sobre todo, por la honestidad que hay detrás.
En mi consulta veo a diario que la salud infantil es inseparable del contexto social y del buen trato institucional. Se agradece enormemente encontrar voces con tu lucidez y valentía, que no se muerden la lengua y que, además, comparten su conocimiento de forma tan generosa.
Tus entradas son siempre un soplo de aire fresco; logras ser agudo y divertido incluso frente a la adversidad, lo que hace que leerte sea tan ameno como necesario. Un recurso valioso para quienes cuidamos de la infancia desde otros ámbitos.
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