La bruja mala

[…] Cuando estaba ingresado, de bajón, y el el peor de los momentos, me contactó una bruja. […]

Cuando estaba ingresado, de bajón, y el el peor de los momentos, me contactó una bruja. 

Literal, una astróloga. 

—Hola, Gorka, todavía no ejerzo —me dijo por Messenger—. Pero estoy en ello. Te auguro una recuperación lenta, quizás empieces a ver la luz a finales de Junio. 

—Gracias. Pero no creo en estas cosas. 

—Lo entiendo. Sólo espero que te acuerdes de mí en esas fechas. 

Bloqueada. Para siempre. A tomar por culo. 

A mi cerebro izquierdo no le engañó. La técnica es sencilla. La tronca sabe por mi Facebook que ando jodido, y basta con mirar en google para saber cómo se pueden complicar las cosas. Y si tiras la caña mucho, seguro que aciertas el pronóstico con algún gilipollas. Cosas de la estadística. 

Pero mi cerebro derecho —que ya lo sé, que esta distinción no es real, que son formas de hablar— estaba en una situación de especial vulnerabilidad. Acababa de recibir una noticia que no me gustaba, y estaba con ese bajón que te deja en la cama, sin moverte ni ganas de ná. Y, aunque me joda, tengo que reconocer que ahí sí que caló el mensaje. 

—No me jodas —dijo mi cerebro derecho—, ¿de verdad? Pues sí que estamos jodidos. 

—A ver capullo —contestó la parte izquierda—, chorralaire, te estás comiendo el timo de la estampita, y lo que es peor, sabiendo que es el timo de la estampita.

—Pero yo me encuentro mal, y mira lo que han dicho los médicos. Seguro que tiene razón. 

—Anda y tira palante, bobo, que eres bobo —le reprochó la parte izquierda—. Mira que creerte esas chorradas. Con un palo te daba yo. Arre. 

La cosa es que, según se iba produciendo esta discusión interna, más bajón me daba. Hasta el punto que pasé un día de mierda con lo mío más la bruja en la cabeza. Como lo cuento. 

Pero, ¿por qué os cuento esta movida?

Pues porque, sea cual sea la intención de la tía, buena o mala —yo creo que mala—, hacer diagnósticos y previsiones sin que nadie te las haya pedido, tiene un efecto traumático, sobre todo, si caen en un momento en el que las personas no estén preparadas o se sientan especialmente vulnerables. 

Coño, pero eso ya lo sabéis, ¿no?

Pues, igual, os digo otra cosa que también sabéis pero que normalmente no se tiene en cuenta. Y es que, la figura geométrica que se corresponde con el impacto de las palabras, jamás es la línea, sino el triángulo. 

¿What?

Tendemos a pensar que, si somos suficientemente cuidadosos y decimos la verdad, una intervención es adecuada. Eso es una línea, la distancia más corta entre dos puntos, el emisor y el receptor. 

Pero la realidad nunca es tan sencilla. Porque hay una variable mediadora que es la mente del receptor, que procesa la información y la vincula al cuerpo, dando lugar a una respuesta de vuelta, más o menos intensa. A eso nos referimos con el triángulo: emisor – mente – receptor. 

Pero, ¿qué condiciona la recepción del mensaje?

Si volvemos al ejemplo de el tipo malito y la bruja mala, queda más claro: el estado del sistema nervioso, y el diálogo interno. Es decir, que no es lo mismo que recibamos la información en un estado de seguridad, inseguridad, peligro o amenaza; y tampoco es lo mismo que el dialogo interno resuelva la situación, o que se quede en el aire, dando vueltas a lo loco. Porque ese diálogo interno tiene un impacto directo en el cuerpo, esto es, en el mismo estado de nuestro sistema nervioso, y este en las relaciones que mantenemos con los demás, en exceso o por defecto. 

Y si no estamos bien y preparados, las cosas suelen complicarse. 

Lo digo porque muchos profesionales de la intervención social, incluido el menda malito, a menudo no nos diferenciamos demasiado de la bruja mala de este cuento. Y claro, luego lloramos, nos preguntamos qué ha pasado, que está mal en esa peña chunga, que nos ha bloqueado. 

A tomar por culo, nos dicen. 

Y nos quedamos pescando. 


En este blog «caminamos a hombros de gigantes». La mayor parte de las ideas expuestas se basan en nuestra bibliografía de referencia.

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Autor: Gorka Saitua. Soy pedagogo y educador familiar. Trabajo desde el año 2002 en el ámbito de protección de menores de Bizkaia. Mi marco de referencia es la teoría sistémica estructural-narrativa, la teoría del apego y la neurobiología interpersonal. Para lo que quieras, puedes ponerte en contacto conmigo: educacion.familiar.blog@gmail.com

2 comentarios en “La bruja mala

  1. Helena

    ¡Buenos días Gorka!
    Soy médica de familia y madre de acogida. Y estoy recibiendo un curso sobre manejo de dolor crónico que me está reventando los sesos al nivel de tus post.
    Además el neurólogo está en Vitoria, coincidencias… Habla de cómo funciona el cerebro en el tema del dolor crónico… y para mis oídos tiene mucho mucho vínculo o al menos da pistas para lo que voy viendo del cerebro dañado por adversidad temprana. Ahí lo dejo.
    Te invito a merodear. Esta es su última entrada: https://arturogoicoechea.com/2021/04/22/conciencia-corporal/?utm_source=podia&utm_medium=broadcast&utm_campaign=591249

    Desde aquí, polvos mágicos deseando tu pronta recuperación.

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