George Darwin: lecciones de astronomía para la educación familiar

¿Tenemos valor para aceptar que hemos podido hacer daño a las personas con quienes trabajamos? 

George Darwin vivió siempre eclipsado por la sombra de su padre, Charles Darwin, autor de “El origen de las especies”.

Pero no fue un científico menor.

Entre sus investigaciones destacan las que hizo sobre el origen de la luna. Descubrió que la Luna se aleja de la tierra a razón de unos 3 cm al año. Para que nos entendamos, parecido al ritmo al que crecen las uñas.

Utilizando unas matemáticas complejas hizo retroceder la máquina del tiempo. Y fue observando como, a medida que la Luna se acercaba a la tierra, se incrementaban tanto la duración de los días como la velocidad de traslación de ese astro.

Su hipótesis era que, de una tierra hirviente, formada por roca líquida, girando a gran velocidad, y debido a la fuerza centrífuga, se podía haber desprendido un fragmento que, una vez frío y modelado por la gravedad, habría formado la Luna.

Sin embargo, cuando las matemáticas le permitieron acercar lo suficiente a la tierra y la luna, algo falló. Las matemáticas dejaron de servir, y empezó a obtener datos absurdos. Darwin revisó una y otra vez sus cálculos, y se los dejó ver a algunos compañeros pero, para su sorpresa, eran correctos.

Aceptando su destino, Darwin se resignó y aceptó que su hipótesis no era correcta. Y en un ejercicio de humildad, publicó sus resultados.

Su generosidad evitó mucho trabajo a sus compañeros, que pudieron desechar a tiempo una hipótesis sobre la que también estaban trabajando, y dedicar un mayor esfuerzo a otras cosas más productivas. Pero también se quedó fuera de los libros de ciencia e historia.

En nuestro trabajo pasa parecido. Es difícil asumir que nuestras hipótesis pueden estar equivocadas. Sobre todo, cuando llevamos mucho tiempo esforzándonos en un caso. Con el añadido, además, de que nuestros errores pueden causar daño a las personas.

Debemos preguntarnos, entonces, si contamos con la misma humildadgenerosidad y calidad humana de George Darwin. Y si nuestro ego nos permite rectificar a tiempo, mostrándonos vulnerables a la administración que nos contrata o ante los y las compañeros.

Hoy sabemos que la Luna es, casi con seguridad, el resultado del impacto de un cuerpo del tamaño de Marte con La Tierra. Pero si alguien llegó a esta conclusión es porque muchos hombres y mujeres, buenos y humildes, quedaron olvidados por el camino.

Caminamos a hombros de gigantes. Pero muchos de esos gigantes son demasiado pequeños para aparecer en los libros.


Gorka SaituaAutor: Gorka Saitua. Soy Pedagogo. Trabajo desde el año 2002 en el ámbito de protección de menores de Bizkaia, en la Asociación Bizgarri – Bizgarri Elkartea. En 2016 comencé con el proyecto educacion-familiar.com que me apasiona. Para lo que quieras, ponte en contacto conmigo: educacion.familiar.blog@gmail.com

Este artículo pertenece al blog www.educacion-familiar.com, antes www.indartzen.com. Si quieres saber más sobre nosotros echa un vistazo a quiénes somos y síguenos en nuestras redes sociales Facebook y Twitter, somos @educfamilia.

 

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