¿Actúa bien? | análisis de un vídeo viral (ejercicio)

Se ha hecho viral. Es un video en el que un [supuesto] padre explica a su hija CÓMO GESTIONAR SUS EMOCIONES. Te proponemos un EJERCICIO. Reproduce el vídeo y fórmate una opinión sobre él ¿Crees que el padre actúa bien o mal? ¿Qué cosas cambiarías? ¿Lo harías tú de otra manera? Cuando lo hayas hecho pincha en “leer más”. Verás la opinión que han consensuado sobre él PROFESIONALES de la EDUCACIÓN FAMILIAR. Igual te sorprendes 😉

Si has llegado aquí es que has visto el vídeo con atención y te has formado una opinión sobre él ¿verdad? ¡No hagas trampas que te vemos!

Una compañera colocó este vídeo en nuestro foro para profesionales, y al instante, se produjo un interesante debate. Durante el mismo, surgieron ideas muy interesantes que estaría muy bien que estuviesen al alcance de todo el mundo.

Por eso las hemos recopilado. Para ti, que nos acompañas en este camino:

Es un mensaje orientado al público adulto y no a la niña que lo escucha.

No sé qué edad tiene la niña, pero parece que anda sobre los 7 u 8 años. Con esa edad me parece complicado que pueda captar ideas tan abstractas y complejas, ni mantener la atención para captar todo lo que el supuesto padre le está diciendo.

Por otro lado, no existe un espacio para que la niña exprese lo que le ha pasado, y la identificación de las emociones es simplista: sólo se percibe “enojo” cuando seguramente su experiencia sea más compleja. No se observa ese baile de gestos que acompaña normalmente a la sintonía emocional. Ella no habla, sólo recibe información. La experiencia es probablemente la de recibir un sermón.

La solución que aporta el supuesto padre es correr y golpear para “sacar fuera la furia”. Esto es incompatible con el mensaje no verbal que transmite la niña, que parece pedir comprensión y conexión emocional.

Es un sermón que se emite con ciertos tintes de superioridad. No se percibe empatía, sólo un deseo de que la niña “capte y asuma” el mensaje que su padre le da. Es llamativo que la niña, de unos 7 u 8 años, no responda durante la interacción y que permanezca en silencio. Podría ser porque siente que no se le va a escuchar o porque tiene un sentimiento de culpa por lo que ha hecho. Si es lo primero, denota dificultades en una relación con connotaciones autoritarias, y si es lo segundo, está presente un sentimiento al que no se está prestando suficiente atención.

El beso del final es frío, y distante. Como un punto final. No da la sensación de que se haya producido una verdadera reparación de la relación. Es el supuesto padre quien decide cuando se termina la conversación, sin tener en cuenta qué ha podido captar la niña, o cómo se ha podido interpretar o sentir sus palabras.

La sensación es de un padre que tiene muy claro su discurso, pero que —al menos durante la observación— se le percibe desconectado de su hija, ajeno a los factores que generan emociones y configuran la relación. Si esta forma de interacción constituyera un patrón halaríamos de un “modelo de apego inseguro evitativo”, con claros tintes autoritarios, lo cual, genera una importante discrepancia entre el contenido del mensaje (lo que se dice) y la forma (cómo se emite) del mismo. Una realidad muy difícil de integrar.

El supuesto padre concibe las emociones de su hija como algo que “está dentro de ella” y que “debe salir al exterior”. Como si se tratase de “basura” de la que hay que deshacerse para encontrarse mejor. No tiene en cuenta los factores relacionales que las provocan y sostienen. Esto es, además, contradictorio con el mensaje explícito de que “debe aceptar lo sus emociones”. En definitiva, no asume su responsabilidad en lo que la niña siente, ni trata efectivamente de reparar el daño que —seguramente— ambos se hayan podido causar.

Salvo algunas cosas, el discurso parece correcto. Pero si, como parece, se emite en un momento en el que la niña continúa afectada, es muy probable que la pequeña no pueda entenderlo, o bien lo malinterprete, teniendo la experiencia de que su padre le está dando un discurso vacío, más parecido a un sermón desde la condescendencia y la superioridad.

En general, la sensación es de que el padre está priorizando su necesidad de “zanjar la discusión” y pasar página, sobre las necesidades de su hija (sentirse sentida, comprendida, validada, etc.)

Hay que tener en cuenta que hay alguien grabando. Posiblemente la madre. Y que es muy probable que esta persona esté validando con ello la “excelente” actuación del supuesto padre. Esto tiene connotaciones narcisistas. Se está primando que el supuesto padre se luzca, dejando de lado la experiencia y los sentimientos de la niña.

Vista la superioridad con la que habla el padre, es posible que —aunque no haya habido palabrotas— la niña se haya sentido insultada. Entre líneas se lee “mira que guay es tu padre, no como tú”; “tienes que ser como él, pero te va a resultar difícil, porque está a años luz”; “tú eres la culpable de lo que ha pasado”; “tus emociones son malas, hay que echarlas al exterior”; “te prefiero tranquila y obediente”; “yo, tu padre, sí que sé hacer las cosas bien”, etc.


Por supuesto, hay muchas opiniones posibles sobre el vídeo, y todas son compatibles. Pero llama mucho la atención la diferencia de opinión que existe sobre este vídeo en los foros ordinarios, y en los formados por profesionales de la educación familiar.

Pero la lista no queda cerrada ¿qué piensas tú?


Gorka SaituaAutor: Gorka Saitua. Soy Pedagogo. He trabajado desde el año 2002 en el ámbito de protección de menores de Bizkaia, en la Asociación Bizgarri – Bizgarri Elkartea. En 2016 comencé con el proyecto educacion-familiar.com que me apasiona. Para lo que quieras, ponte en contacto conmigo: educacion.familiar.blog@gmail.com

Este artículo pertenece al blog www.educacion-familiar.com, antes www.indartzen.com. Si quieres saber más sobre nosotros echa un vistazo a quiénes somos y síguenos en nuestras redes sociales Facebook y Twitter, somos @educfamilia.

 

8 comentarios en “¿Actúa bien? | análisis de un vídeo viral (ejercicio)

  1. Vanesa

    A mí no me parece un vídeo real, parece teatralizado, en plan: “Ésto es lo que hay que hacer y decir”.
    A partir de ahí creo lo mismo sobre el mensaje. La niña seguro que se ha quedado con lo de ir a la calle a correr, y el resto ni se ha enterado…. 😏

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  2. Durante el video solo se me pasaba por la cabeza “dónde está la escucha?!”. Totalmente de acuerdo con que me parece un discurso abstracto para la edad de la niña, largo y tedioso, lo que seguramente provoque la distracción de la nena y absolutamente centrado en el padre. Me reitero en la idea, es un discurso unidireccional donde no se ha escuchado a la niña, dirigiendo de esta forma su sentir y su pensamiento.

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    1. Gracias Natalia. Lo curioso es que un vídeo como este se haya hecho viral sobre cómo gestionar las emociones de los niños y las niñas. A fin de cuentas olvida lo más importante: la conexión o sintonía emocional entre el adulto y el niño. Sin eso, las palabras, por muy bonitas y adecuadas que sean, no sirven para nada.

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  3. Montse

    Hola a tod@s.
    Yo también coincido con las opiniones expresadas. No recuerdo si se comentó algo sobre el espacio de separación entre padre e hija; no os parece un poco invasivo?
    Encantada de leeros, como siempre.
    Un saludo

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    1. Gracias Montse. Pues es verdad. No nos habíamos dado cuenta. Pero sí, es otro dato a tener en cuenta. Si la niña acaba de sufrir un “secuestro emocional” es muy probable que interprete esa cercanía como invasión de su espacio. Sobre todo, si se asocia a un discurso tan frío y racional. Gracias por tu excelente aportación! Saludos!

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  4. Difícil de entender para la niña (largo y abstracto) con algún matiz positivo (puede captar que el padre quiere abordar el tema de sus emociones) pero muy abstracto para ella, y sobre todo NO LE PREGUNTA NI LA ESCUCHA. Echo de menos la voz de la niña y el intercambio sobre lo sucedido. No la deja expresarse. Es un sermón y no un diálogo.

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    1. Gorka Saitua

      Gracias Cármen.

      Lamentablemente este vídeo representa uno de los errores tradicionales en la educación que se da a los niños y a las niñas: sobrevalorar la parte racional del cerebro, y lo que es peor, minusvalorar la parte más emocional. Algo que va en contra de los principios que construyen la resiliencia infantil ¡Muchas gracias!

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