Una ayuda para tomar la medicación

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Nos escribe Antonio,  padre de una niña de 7 años, Naroa, con un Trastornos Específico del Lenguaje severo que le dificulta mucho la comunicación. Es una niña que apenas habla, y con muchas dificultades de comprensión. Parece que esto ha mejorado ligeramente, por lo que nos cuenta, gracias a la colaboración de varias entidades y del colegio de la niña, quienes les están ayudando a todos con el lenguaje de signos, lo que está mejorando la comunicación y la relación en general. Sin embargo aún las dificultades son muy grandes.

A esto, nos comenta Antonio, se le añade el hecho de que su hija es también epiléptica y por ello debe tomar varias medicaciones durante el día. Y es en este punto donde llega su consulta.

Antonio relata que hace aproximadamente dos años a su hija le recetaron una nueva medicación en cápsulas que debían abrir para extraer el contenido y dárselo a la niña. Y por lo visto sabía a rayos. Con la ayuda de la pediatra consiguieron este mismo medicamento en jarabe y parece que mejor, aunque su hija ya había hecho un rechazo al medicamento, por lo que las peleas para que se lo tome son diarias y esto está afectando a toda la familia. Comenta que al final se lo acaba tomando y que de hecho si siguen sus intereses no tienen problemas, pero si no hay una rabieta seguro.

Antonio nos pregunta qué puede hacer para ayudar a su hija a tomar la medicación sin que ese momento se convierta en una pelea y una situación estresante para todos.

Lo cierto es que entendemos la preocupación que siente Antonio en esta situación porque hay cuestiones que para los adultos son innegociables, principalmente cuando hacen referencia a la salud de los niños, como es el caso. Por este motivo es algo que no podemos dejar pasar y hay que conseguir que Naroa se tome la medicación. Pero para conseguirlo es importante entender qué está pasando en esta situación.

  • Por una parte, como nos cuenta Antonio, ha habido un momento en su vida en el que la medicación tenía un sabor muy malo, por lo que tomarla era muy desagradable para Naroa. Esto es muy probable que generase un rechazo en la niña, quien hizo una relación directa entre medicación y malestar. De hecho, es habitual que las personas, cuando algo nos provoca malas sensaciones hagamos una generalización y lo evitemos a toda costa como mecanismo de defensa. Por eso sería comprensible que Naroa pusiese reparos para tomar cualquier tipo de medicación. Esto, aunque nos genera un problema en este momento por sus necesidades sanitarias, en realidad la está protegiendo de tomar cualquier sustancia tóxica, ya que el cuerpo es muy sabio y se defiende de ciertos sabores y sustancias rechazándolos.
  • A este malestar se une la dificultad que tiene Naroa para comunicarse y expresar lo que le pasa, por lo que la insistencia de los padres en que se tome algo que a ella le genera tanto malestar le lleva a sentirse incomprendida, lo que provoca frustración y sensación de desconexión e indefensión. Casi seguro que Naroa expresa esto a través de rabietas, comportamientos oposicionistas y, en general, malas maneras.
  • En estas ocasiones el cerebro está funcionando, aunque dominado por la parte más primitiva del mismo. Esto ocurre por sus dificultades para que se active el hemisferio izquierdo, el que está relacionado con la parte verbal y la capacidad de reconocer grupos de letras formando palabras y grupos de palabras formando frases, lo que deja el camino libre para la dominación del hemisferio derecho, el de las emociones,  las sensaciones y habilidades espaciales, visuales y sonoras, como la música o el arte, pero no verbales. Esto hace que Naroa se centre en ese malestar y en sus propias emociones y no conecte en ese momento con ningún tipo de razonamiento lógico que se le quiera dar, simplemente está en otra sintonía.
  • Por otra parte, es probable que Naroa haya comprobado repetidamente que su negativa genera una respuesta en los demás de desestabilización y le reporta ciertos beneficios en forma de sensación de ser ella quien tiene el control de la situación y de tener la atención centrada en ella. Cosa que muy posiblemente se acrecienta porque sus padres sitúan sobre ella toda la atención en esos momentos.

Muy bien, pues ahora que conocemos lo que está pasando, ¿qué podemos hacer para manejar la situación y ayudar a que Naroa tenga una mejor predisposición a tomar el medicamento?

  • Antes de nada, es importante clarificar qué deseamos conseguir. U optamos por tomar el control e imponer que se tome el medicamento, o preferimos ayudarla a que tenga una mejor predisposición para razonar, prestar atención y obedecer. Y a pesar de lo que pueda parecer, ambas elecciones son contradictorias. La primera opción nos lleva a tomar decisiones orientadas a imponer nuestro criterio y salirnos con la nuestra, y es muy probable que también nos lleve a maximizar la distancia con nuestra hija. La segunda opción, sin embargo, aunque a priori parezca el camino más largo, nos permite pensar en qué necesita Naroa para volver a un estado de integración, en el que poder de nuevo atender, pensar y empatizar con las personas que le rodean. Y es que sin estas 3 capacidades presentes es muy difícil llegar a buen puerto.
  • Por ello, es importante en ese momento no perder el control de la situación y mostrar la menor ansiedad posible. Es verdad que es imprescindible que se tome la medicación y que las dificultades para que la niña sea razonable nos frustran, nos hacen sentir cuestionados, y enfadan al mismo tiempo pero es importante tratar de que, en la medida de lo posible, no se note. Para ello se pueden hacer tiempos fuera para tratar de calmarse, turnarse con la pareja, si la tenemos, o incluso posponer el momento de la toma para cuando nos hayamos relajado y recuperado la capacidad de intentarlo desde la calma.
  • Debemos tratar de romper esa correlación que ha hecho la niña entre medicación y malestar. Para ello sería conveniente buscar momentos agradables, en los que ella está jugando y centrada en sus juegos, porque ahí  tendrá menos ganas de pelea. Un buen método también puede ser darle la medicación mientras se le hace cosquillitas, antes de dormir o cuando se le ayuda a vestirse. Es importante tener en cuenta que todo lo que conecte con sus sensaciones, vivencias y emociones, la predispone a actuar en consonancia con lo que los adultos le piden. Por ello, relacionar cosquillas con medicación, será sin duda mucho más agradable para ella. Tener una pataleta mientras te dan mimos no apetece tanto.
  • Por otra parte, como decíamos anteriormente, las dificultades de Naroa para hacerse entender le dan sensación de incomprensión y soledad, cosa que activa, casi sin duda, su respuesta de “lucha o huida”. Por eso es fundamental hacerle llegar a Naroa el mensaje de que sabemos que no le gusta y que es desagradable para ella. La manera de conseguir esto es poner palabras a lo que creemos que puede estar pensando o sintiendo la niña en ese momento y decirlas en alto. “Sí, ya sé que no te guste la medicación porque sabe mal”, “entiendo que preferirías no tomar la medicación”. Esto no va a cambiar el que la medicación pueda tener un mal sabor pero si la va a reconfortar el saber que sus padres entienden cómo se siente aunque ella no se lo pueda decir. Así se sentirá más tranquila y será capaz de prestar más atención a las instrucciones que se le ofrezcan.
  • Es importante recordar que para poder cambiar un comportamiento cuando un niño está funcionando desde su parte más primaria (cerebro reptiliano), es importante hacer lo que Daniel J. Siegel explica como “conectar y redirigir”. Es decir, no sirve de nada intentar razonar con ella de primeras porque no está en ese plano, por eso es importante primero conectar con lo que siente, con la emoción “sé que te sientes mal porque no te gusta tomar la medicación ya que sabe mal”, o simplemente calmarla mientras se le dice que sabemos lo poco que le gusta. Una vez realizada esa conexión profunda, en el que la niña se “sienta sentida” por los adultos que cuidan de ella, puede articularse el segundo paso, tratar de redirigirla o convencerla con frases del tipo “pero es importante que te tomes la medicación para que no te pongas malita” “¿qué te parece si después te tomas rápido un vaso de tu zumo favorito?”. Una vez que se ha calmado es mucho más fácil conseguir reconducir su comportamiento y que se muestre razonable, en medio de una rabieta o enfado nunca lo hará por las buenas. Si la comprensión no es muy buena no pasa nada, ella identifica perfectamente un tono de voz suave y las caricias y se va a sentir calmada y reconfortada si en medio de su rabieta se le habla con cariño y se espera a que se calme para darle la medicación. Y si se pone muy tozuda o la tensión le supera, nosotros siempre recomendamos sostenerla con firmeza, conteniéndola con una abrazo. Es probable que se derrita al sentirse querida, y que así pueda volver a un estado de tranquilidad e integración.
  • Otro método para motivarla a que se tome la medicación es un sistema de refuerzo, premiándola cada vez que se la tome sin poner pegas. Esto funciona muy bien con los niños de estas edades siempre que queramos cambiar una conducta inadecuada. Entendemos por lo que nos cuenta Antonio que en el caso de Naroa lo más recomendable sería que el premio, por lo menos al principio, fuera en el mismo momento, pudiendo ser un punto positivo, una chuchería o también un beso o cualquier otro gesto que a la niña le agrade. En este sentido, próximamente publicaremos en este blog un artículo sobre cómo elaborar un buen sistema de refuerzos. Estad atentos!
  • Si tenéis dificultades para aplicar estos consejos, no dudéis en contactar con nosotros o con cualquier otro educador u orientador familiar. Podrá diseñar y ayudaros a implementar un plan de trabajo mucho más personalizado que os permita superar rápidamente la situación que os preocupa.

Y por último agradecerte Antonio que hayas confiado en nosotros para ayudarte a tratar de resolver esta situación. Esperamos que estos consejos te sean útiles. De hecho nos gustaría que nos cuentes cuál ha sido vuestra experiencia tras ponerlos en práctica y os animamos a que sigáis exprimiendo al máximo todos los recursos que tengáis a vuestro alrededor para mejorar la comunicación con vuestra hija, porque eso mejorará sustancialmente vuestra relación a todos los niveles.


No os olvidéis de dar a “me gusta” y a compartir si os ha gustado el artículo. Os lo agradecemos de corazón.

Este artículo pertenece al blog www.educacion-familiar.com, antes www.indartzen.com. Si quieres saber más sobre nosotros echa un vistazo a quiénes somos y síguenos en nuestras redes sociales Facebook y Twitter, somos @educfamilia.

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